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lunes, 5 de mayo de 2008

Via de los Seracs al Petit Vignemale.

Cuando llegamos el jueves al refu de Oulettes, el guarda nos dijo dos cosas buenas. Que nos hacía un hueco para dormir y que además podíamos echarnos una siesta. Las cuatro buenas horas de aproximación nos habían dejado tocados, así que aprovechamos y comimos y descansamos, y cenamos, y descansamos más. Con todo eso, juntamos energía para bajar a desayunar a las cuatro de la mañana, y prepararnos las cosas.

A las cinco de la mañana, un rehielo justito nos permitió atravesar el llano de Oulettes sin casi hundirnos. Más adelante veíamos los frontales de una cordada que se preparaba en la rimaya del Gaube. Después, nieve dura para salvar la pendiente hasta el pie de vía. Ya llegando nos adelanta una pareja de franceses. Nos vendrá bien, porque en el glaciar la nieve no ha acabado de transformar, y les toca a ellos abrir la huella.

Justo amanece cuando llegamos al pie de vía. Los seracs esta vez no presentan mucha dificultad. Pero el viento sopla fuerte, así que no está el tema para hacer florituras, y tiramos por la izquierda, por la huella hecha. Lo que suele ser el paso complicado de la vía en esta ocasión está de (PD, 45º). Se puede proteger con un tornillo, pero no hace falta. Arriba de los seracs la vía se tumba, y cambiamos a ensamble corto.

Seguimos remontando hasta colocarnos bajo el collado de los glaciares. Una gran vira diagonal que se va empinando poco a poco hasta llegar a 50º. Esto ya no es PD, y la nieve, sin estar mal, tampoco es del todo sólida. Un par de pasos delicados, con poca nieve y roca casi aflorando, y se vuelve a poner más tranquilo el tema. Las vistas hacia Chausenque y la aguja de los Glaciares son espectaculares ya.

Una canal ancha nos deja en la arista, a pocos metros de la cima, donde hay mucho aire. Pero mucho. No viento, que sopla lo normal, sino patio. Un pasito en roca (I) da paso a una afilada arista, donde tengo una pelea con mi vértigo. Primero me manejo a caballo entre las dos vertientes, y luego me arrastro como puedo, más bien por el lado norte, hasta llegar a cima. Montse en cambio, pasa más cómoda, caminando sobre el filo.

Saludamos a los franceses que amablemente se han currado toda la huella, nos hacemos fotos mutuamente y bajamos ligeros. De cima, un descenso rápido nos planta en un momento en el llano de Oulettes mientras vemos que la cordada del Gaube sale por arriba. La cascada tiene buen color. Es temprano aún, pero el rehielo nos ha abandonado, y se requiere un esfuerzo adicional en el llano para alcanzar la terraza con cervecita. Hemos hecho un tiempo que ni nos lo creemos, gracias a que las buenas condiciones en los seracs, pese a quitarle un poco de salsa a la vía, permiten hacerla rápido. De todas formas, las rampas de la parte superior y el pequeño tramo de arista hacen que la ruta mantenga el carácter alpino.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Cara NE de Cotiella


El domingo de Ramos subimos a Barbaruens para intentar la cara noreste del Cotiella. Subimos por la pista con el coche y buscamos un sitio para dormir.

A las seis de la mañana del lunes comenzamos a caminar, a -4ºC. El día anterior habíamos localizado el camino al refugio de Armeña por el Barranco de Bilcé, así que llegamos sin perdernos al refugio, en casi dos horas. Desayunamos algo, y continuamos la marcha hacia el Cotiella. A partir del refugio la nieve ya es constante, pero hay un buen rehielo, y se avanza bien.

A mitad de camino de la base de la pared nos cruzamos con un esquiador, que va de regreso. Nos comenta que ha subido la vía, pero que la nieve arriba estaba en malas condiciones, y que ha sufrido un poco. Cuando alguien que esquía en nieve virgen con unas Koflach más suelto que tú con equipo de alpino en las pistas baby de una estación te dice que algo no está muy bien, es para andarse con cuidado. A pesar de eso, nos planteamos seguir la aproximación al pie de la vía, y una vez allí, optar por la normal o por la cara N.

Según nos vamos acercando la calidad de la nieve se va deteriorando, convirtiéndose el paseo en una remada importante. Además, se nos ha hecho bastante tarde, y en el cielo empiezan a aparecer rastros de nubes de evolución, por lo que decidimos meternos en la vía.

Se entra por la arista a la izquierda. Un poco de mixto tumbado y nos incorporamos a ella. Sigue fácil y aérea hasta la salida de un primer corredor que nos hubiera permitido ahorrarnos el primer tramo entrando por la izquierda. Luego viene una trepada empinada (II, roto) que nos vuelve a dejar en otro tramo de arista aéreo, que nos centraría ya en la pared.

Pero después del tramo de segundo, miramos para arriba, para ver lo que queda, al cielo, al reloj y al escape fácil que nos acabamos de saltar, y tocamos a retirada. Sacamos la cuerda para proteger el destrepe al corredor, y con calma vamos bajando.

Una vez abajo vemos que la vía tenía truco, y que a parte de la canal que usamos para bajar, había al menos otras dos canales que permitían el acceso a la cara noreste por el lado izquierdo de la arista, evitando las grimpadas de esta. Para otra vez, porque aún queda camino cara abajo, y la nieve está cada vez más blanda. Volvemos al refugio de Armeña, donde volvemos a parar a comer algo, y continuamos hasta el coche. Once horas en total, con nieve regular, y sin darnos prisa.

lunes, 4 de febrero de 2008

Marchando otra de vermouth.

Este sábado tocaba otra vez el Culivillas.
La idea era continuar en el punto donde habíamos abandonado la semana anterior. El pronóstico del tiempo era algo incierto, un poco de nieve de madrugada y luego muy nuboso mejorando a lo largo del día. Pasamos la noche en el Corral de Mulas, algo de ventisca y bastante frío fuera, y algo mejor dentro del coche. De paso homologamos el Xsara Picasso para dormir tres. Al amanecer, empezaron a aparecer claros, y al empezar a caminar ya se veía que iba a ser un día soleado.

En la aproximación la nevada de la noche apenas había servido para ocultar la huella de los días anteriores, así que resultó un poco más trabajosa que la anterior vez. La pala Norte del Culivillas se hace larga, pero acabamos llegando al circo superior, donde nos preparamos el material, que esa lección ya la habíamos aprendido. Al pie del cono del pie de vía sacamos la cuerda, y me pongo en faena.

Tiro directo hacia la reunión que habíamos abandonado. Compruebo que no es lo mismo ir a pelo, a vista y con un mochilón en la espalda que con la cuerda, la mochila ligera y conociendo la vía y sabiendo que arriba está la R montada. Con todo, meto un friend, y me hubiera gustado proteger algo más, pero no es fácil, y si el otro día subí, pues hoy también. Llego arriba, y en conjunto me parece difícil (D). Me anclo a la reunión, espero a que se me descongelen las manos y comienzo a recuperar a mis segundas, que suben sin más dificultades que las de vencer el frío.

El segundo largo debe ser una travesía a la izquierda, hasta ganar el eje de la canal. El comienzo se protege bien con friends medianos, pero el último paso tenía sorpresa. Hay que hacer un pequeño destrepe de un par de metros para llegar a la canal, pero desploma. Así que hay que buscar el camino por arriba, pero hay que darse un paso de bavaresa en mixto demasiado complicado para lo que sabemos hacer. Además, volver hasta la R es sencillo. Con esas opciones, me vuelvo a la R, y le pido a Montse que se lo mire. Hace la travesía, comprueba que sólo es un paso el que nos separa de la canal, prueba la bavaresa, pero se le mueve un pie, y se le quitan las ganas de mixtos, así que agachamos las orejas y para casa.

El rapel por la canal es como un dejà vu de la situación de la semana anterior, aunque esta vez hemos avanzado diez metros más. Además, vemos el resalte de hielo por donde va la vía y que evitamos el finde anterior para no sacar la cuerda, y ahora nos parece sencillo. Es tarde ya para meterse otra vez para arriba, así que lo dejamos para otra ocasión.

Llegamos al párking a buena hora, y además nos da el sol, con lo que aparcamos la idea de volver a casa, y optamos, en cambio, por descender el río Gállego, por Caldearenas y Javierrelatre, hasta Murillo. Aún llegamos a tiempo de ver la puesta del sol en los mallos de Riglos ...

lunes, 28 de enero de 2008

Marchando una de vermouth

Este sábado nos fuimos a hacer la vía "Marchando una de Vermouth", en la cara Este del Culivillas. Le dan 250 metros, AD, 55º max, así que para qué vamos a usar mapas, ni topos, ni nada. Con la información que se ve a la izquierda nos pusimos los crampones y tiramos para arriba. Así nos fue.

El viernes, convocados por Vica, nos juntamos con Jose, Mapicas, Manolito (Horn) y Kurro, que acudió engañado creyendo que era una concentración para hacer travesía. Jose, Vica, Mapicas y Horn tienen en la libreta el corredor de los franceses, a la Este del Anayet. Van fuertes, y la reseña no les achanta, pese a que los largos 3 y 4 tengan semejanzas notables con la Directa de los Martínez al Urriellu. A nosotros nos viene algo grande, y nos quedamos con el Culivillas, que hay que madrugar menos.

Echamos a andar sin saber donde está el monte. Así, nos pasamos de largo el acceso a la cara este. Unos franceses que pasan por allí nos enseñan la topo de la cara N-NW. Está mejor orientada, y tiene una canal central AD, 250 mts. 50º. Cambiamos entonces de objetivo, y subimos hasta el pie de esta cara. La pared tiene muy buena pinta, con zonas grandes de hielo que parecen tumbadas. Llegamos a la rimaya, donde ya están los franceses, pero estos van muy lentos, y nos parece mal adelantarlos, y también nos parece mal quedarnos pasando frío en la R, así que nos vamos a otra cosa al lado, que pinta sencilla. Cuando llegamos, los franceses todavía no han salido de la R1.

Cambiamos pues de objetivo, y cometemos un nuevo error de principiante, el mayormente conocido como Manolete. Confiamos en el clásico aforismo de que las cosas de lejos se ven más pinas, y nos encontramos con lo contrario. 45 que pasa a 50, luego se empina, nieve bastante inconsistente, algo de mixto, las cuerdas en la mochila. 15 metros para arriba fuera de la zona de confort, hasta llegar a un sitio donde malamente proteger, sacar la cuerda de la mochila, meter un clavo y para abajo.

Pasado el mediodía una banda se mete en la N del Culivillas donde aún no ha pegado el sol aún, y sigue presentando un buen aspecto. Nosotros nos vamos para abajo, y al llegar el barranco nos encontramos con Vica y Jose, que han triunfado en el corredor de los Franceses, y compartimos con ellos el resto del descenso. No hay como estar fuerte para subirse a todos los sitios.

martes, 6 de noviembre de 2007

Montó por el corredor E.

El Monto no destaca precisamente por su altura, ya que esta rodeado de montañas como Eriste, Llardana, Bachimala, Culfreda o Suelza que lo superan ampliamente. Sin embargo sus fuertes y uniformes pendientes hacen que la ascension no carezca de ambiente en ningun momento.

Al corredor E del Monto se accede desde el sendero que lleva desde la Virgen Blanca hasta el refugio de Tabernés (PR, marcas blancas y amarillas). Podemos iniciar la marcha bien desde abajo, desde la Virgen Blanca, en la pista de Biados, junto al puente del Zinqueta de la Pez, o bien desde arriba, siguiendo un poco por la pista de Biados, para coger despues la de Tabernes. Despues de cruzar de nuevo el rio Zinqueta, aparcamos y tomamos el camino hacia abajo en la segunda curva de herradura a derechas. La primera opción lleva una media hora, y la segunda unos cientos de metros.

Para alcanzar la base del corredor seguimos una marcada canal de avalanchas que nos conduce directamente hasta la base. A partir de aqui ya no hay perdida. 600 metros todo para arriba, por pendientes uniformes de 45º con algún pequeño resalte de 50 o 60º segun condiciones, tal vez en hielo o mixto. En la parte superior pierde algo de pendiente y se ensancha. En ese momento hay que buscar ligeramente la izquierda para buscar un nuevo estrechamiento que otra vez por pendientes de 45º nos lleva hasta una brecha en la arista SE, a unos 2350m.

Aqui el ambiente se duplica, pero siguiendo por el filo de la arista (II algo suelto) llegamos a la cima E (2475 m.), donde acaban las dificultades.

Para descender, seguimos la arista cimera hasta la cima W (2478m.) y descendemos por la loma hacia el N, hacia el amplio collado. Una vez en el, tenemos dos opciones: tomar la normal del Monto hacia el O, para bajar hasta el barranco Sallena y seguir el GR-11 hasta Virgen Blanca, o bien descender hacia el Este, en direccion a Tabernes, para por terreno algo escarpado y perdedor, bajar hasta el rio Zinqueta de la Pez y seguirlo hasta el punto de partida.

DESNIVEL: 700 m.
HORARIO DE SUBIDA: 4 horas
DIFICULTAD: AD (II,50º)
MATERIAL: Cuerda de 60, un tornillo o dos, ancla y estaca de nieve, y algun fisurero y cintas cosidas para la arista.
MEJOR ÉPOCA: De Diciembre a Abril, pero:
EL CORREDOR ES MUY PROPENSO A AVALANCHAS. ORIENTACION ESTE. A COMENZAR MUY TEMPRANO Y NUNCA CON RIESGO DE ALUDES. CAEN COSAS. LLEVAR EL CASCO PUESTO DESDE LA APROXIMACION

martes, 15 de mayo de 2007

Posets por el corredor Jean Arlaud


Levantarse a la una y media de la mañana suele dar pereza, pero como habíamos pasado media noche de vivac a pelo bajo lluvia intermitente y otra media noche hacinados en el coche, pues tampoco se echa mucho de menos el saco. Así, con un par de horas dormidas entre los tres arrancamos para arriba, y cinco horas de penurias después tiré la siguiente foto, ya en la entrada del corredor.


Las informaciones de quince dias antes de Pau, y las fotos e informaciones recogidas sobre el terreno el dia anterior por el señor Horn nos presagiaban buenas condiciones, tirando a sencillo. Y así hubiera sido de no ser por un pequeño detalle: la meteo.

Las nubes habían impedido el rehielo, le toco a Lluis abrir huella todo el camino, y todo el corredor. Y lo peor era el viento, fuerte y muy racheado, que hacía peligroso el descenso por la arista Norte. Así, nos metimos en faena, barajando seriamente la opción de destrepar o rapelar el corredor.

Una vez dentro del corredor se nos olvidan todos los males. Hay que ir concentrado todo el tiempo, poniendo especial atención en los dos resaltes de hielo. El primero es un paso de superación, tieso pero corto, con hielo excelente al principio y peor cuando tumba. En el segundo hay 5 o 6 metros de hielo un poco más irregular, cubierto de nieve, a 60º. Después, terreno cuarenta y cinco hasta la cornisa, que parecía amenazante, pero no es para tanto, pequeñita, y apenas desploma, y se pasa por la izquierda a cuarenta y cinco. Dos horas muy agradables de corredor.

A la salida, vuelta a la realidad, viento huracanado en el collado, el destrepe es inviable, nos queda elegir entre cima y arista norte o bajar hacia el Sur, rodear Espadas y coger el GR11 para volver a Viadós, pero con niebla y sin mapa no nos convence, así que vamos a cima, from lost to the river. Bebemos un poco, hacemos la obligada foto de cima (yo quería foto y ellos no, así que les obligué), y emprendemos el descenso, por la arista norte.

Sesenta grados por la vertiente oeste, ochenta por la este y nosotros andando por un filo donde apenas caben los dos pies juntos. Con viento con rachas muy fuertes. No todo es malo, hay una huella excelente, y la nieve está muy bien. Lluis y Montse pasan cómodos, pero yo y mi vértigo decidimos que hay que ir con calma, me siento un rato con un pie a cada vertiente para respirar, y llego a la cima norte. Desde allí, la huella por la arista abandona el filo, se sigue un poco, y a la que se ve claro se baja a saco por palas de cuarenta y, hasta el glaciar.

Aquí hacemos una parada para contemplar el corredor, donde todavía andan un par de cordadas, nos cruzamos con la gente que sube, mitad a pie mitad foqueando, seguimos para abajo con nieve pasta, pero bastante huella, llegamos al bosque, logramos cruzarlo sin ver la cabaña del Clot, y sin perdernos, cruzamos la Palanca de Añes Cruces, y atravesamos las granjas de Viadós, nuestras particulares praderas de Valhalla, pues por fin podremos quitarnos las botas.

Han sido once horas de dura batalla, durmiendo poco, enfrentándonos a la lluvia, a la nieve, al viento, al frío, al cansancio, al miedo. Hacían falta muchas ganas, y tanto Montse como Lluis las tenían, y saber dónde se está, que lo sabían. Así, lo difícil se hace fácil, y lo duro se hace soportable.

martes, 24 de abril de 2007

La Fourche

El sábado al anochecer nos acercamos al Portalet, para ver las condiciones. La nieve escasea, el circo de Anéou es claramente más apetecible para las vacas que para los esquiadores, que lo descartan, la temperatura es de unos diez grados y llueve y graniza con fuerza. Mal pinta el panorama. No nos achanta, y quedamos en levantarnos a las cuatro. Tenemos aún confianza de que despeje a medianoche, y se pueda hacer algo de rehielo, como el que había en el Bazias.
Cenamos y dormimos rápido, y a las cuatro de la mañana comprobamos que ha despejado. Bajamos a desayunar, y el comedor está cerrado. Mejor, así echamos a andar antes. A eso de las cinco ya estamos en marcha,está todo oscuro, y corre agua por todas partes, mezcla del deshielo y la tormenta. A la altura de la cabaña de Aneou, Montse, que no se ha recuperado del día anterior, se da la vuelta, y nos deja a Horn y a mí solos ante el peligro. Algo de nieve blanda nos hace tardar hora y media hasta el refugio de Pombie. A las siete entramos en la Grand Rallière (Gran rallada). El sol aparece, entre el Lurien y el Palas. Tiramos para arriba, poco a poco, abriendo huella pues no hay rehielo. Los resaltes parecen tapados, Manolito y Mapicas se habían encontrado algo de IV en el corredor, en su ascensión de Enero, esta en principio será más sencilla. Ni Manolito ni yo hacemos ademán de ponernos el arnés. El primer resalte está raro. Hay una cueva rimaya bastante profunda. Intento pasarla subiendo en chimenea, con un pie a cada lado de la rimaya, pero la nieve es mala, no puedo traccionar para salir por arriba, y retrocedo. Manolito encuentra la alternativa, por la izquierda entre la nieve y la roca sale sencillo, y seguimos a nuestro segundo resalte. La nieve no da confianza, y Manolito se decide a negociarlo por la roca. Muy malamente, acaba dándose un mixto con pies malos y poco canto de manos. Mejor paso por la nieve, unos metros a 65º, metiendo el regatón hasta el codo y subiendo de triceps, pero se sube. De ahí para arriba, va tumbando hasta llegar a la Fourche. Son las diez de la mañana, tampoco demasiado tarde, pero queda bajar, y la idea de destrepar el corredor no me agrada mucho. Se lo comento a Manolito, me entiende, y vamos para abajo. Nos saltamos el primer rápel, pero me cuesta bastante destrepar hasta la siguiente reunión. Manolito baja de frente, cómodo. Así que le digo que yo rapelo en simple, 60 metros, y el baja 30 y destrepa el resto recuperando la cuerda. Vamos, que le echo morro. Y Manolito se lo curra sin quejarse, hace un rápel más que yo, se pelea con un enganchón de la cuerda, y acabamos juntándonos en la última R, justo encima de la rimaya. Estoy ya para rapelar, unas coladas en la cara Este de la Arista del Peyreget ya nos habían avisado, pero de repente, un silbido y el corredor se viene encima. Uff, la R está en un sitio protegido, y sólo vemos pasar lo que cae, pero si nos pilla rapelando o destrepando hubiera sido serio. Bueno, ha sido una buena colada, pero tampoco nada exagerado. Antes de que pare del todo ya estoy rapelando, desenterrando la cuerda. Paso la rimaya y continúo otros treinta metros, y me quedo en el centro del corredor, en un caballón entre dos canales de avalanchas, en un sitio "seguro". Rapela Manolito, me pide que le vigile, pasa el agujero, y cuando está soltando el descensor veo que cae por el corredor una piedra del tamaño de un reproductor de DVD con sintonizador TDT con embalaje y todo. "Fuera, fuera", Manolito que lo ve y lo esquiva en plan Matrix. Aún nos entra más prisa, vámonos pero ya, y Manolito, que tiene el día, se tropieza y se cae a la canal de avalanchas. Lo veo desaparecer, pero al poco logra autodetenerse. Salimos pitando, la nieve está que se cae, nos adelanta alguna otra colada, que va bien canalizada, y por fin, llegamos a la morrena, salimos de la Gran Rallada, y podemos mirar con tranquilidad hacia arriba.
Foto de cima, comer algo y pa casa. Montse nos espera en el col del Soum de Pombie, de donde bajamos al párking de Anéou, a las dos del mediodía.

lunes, 23 de abril de 2007

Bazias


Este sábado nos dimos un paseo por Panticosa. Había venido Jokin, desde Colombia, y quería hacer esquí de travesía, así que, haciendo un poco de malabares, nos acoplamos al NordwandStage reconvertido por la calor, y combinamos un grupo multidisciplinar. Horn, Jokin, Kurro, Nadia y el Principe se dedicarían a foquear, Estefania y Rodri al clásico estilo "si me hundo es por que quiero", y Montse y yo nos estrenamos en eso de emular a Federer.
A las siete estabamos en la embotelladora. Sepa el señor Nozar que el infierno existe y es eterno.
Cruzamos el resort y alcanzamos el GR-11. Se ve poca nieve, parece que tocará portear hasta la cima, pero a la salida del bosque, a 2000 metros, el manto es continuo, y esquiable. En esa cota hay ya rehielo, con lo que la progresión a pie no es demasiado penosa, y hay quien se calza las cuchillas. También hay quien no, y se va por lo más helado, y consigue alguna quemadura leve.

En eso que vamos llegando al cuello de Brazato, comprobamos que caminar sobre las aguas no es tan complicado, disfrutamos de las vistas del vecino Comachibosa, y ya desde la cima, de las cumbres del circo de Gavarnie. De bajada, podemos apreciar el gran contraste entre los que se disfrutan de deslizarse por la nieve, y los que cada tres pasos se hunden hasta la ingle, ya que para ellos la nieve ya está en un estado deplorable. En un punto intermedio, a los discípulos de Federer sólo nos queda agradecerle su gran aportación al mundo de la montaña.

Para completar el día, reunión en el restaurante del Camping de Escarrilla, donde nos dan algo caliente de comer y nos juntamos con otras gentes, que nos cuentan otras historias

lunes, 16 de abril de 2007

Akioud

El domingo, para acabar nuestra estancia en Marruecos, toca el Akioud. El monte me trae buenos recuerdos, en 2003 cerca del refu nos cruzamos con Julipo, que volvía de una ascensión nocturna al Ras, y aún así nos acompañó hasta la cima. Aquel año también se me partió un crampón en la cima, lo que hizo más entretenido el destrepe hacia el collado.
La subida de este año fue más tranquila. Habíamos fijado las siete como hora para comenzar la marcha, y veinte minutos antes aún estábamos en el saco. Nos vestimos rápidamente, no desayunamos y echamos a andar. Pasada la garganta de Amrhanas'n'Iglioua nos da el sol y reaccionamos un poco. Marcamos un ritmo suave, pero muy constante, y en dos horas y media ya hemos llegado al collado. De hay para arriba quedan 150 metros de terreno PD: unas pendientes de hasta 45º a la sombra del gendarme, bastante heladas, y un tramo de arista fácil (I) nos colocan en la cima. Buenas vistas, foto de grupo, y a bajar. En la bajada nos cruzamos con Brahim, que va guiando su grupo, y nos saluda con la simpatía habitual. Ya en el collado, nos descramponamos, subimos al pirulo que está al Norte (III por la cara Norte, I por la cara Sur), y nos dejamos deslizar ladera abajo, en una rápida bajada hasta el refu. En el refu, desmontamos el chiringo, comemos algo, cargamos las mulas y comenzamos el descenso a Imlil. Llegamos al pueblo, sin circunstancias reseñables, otra vez que casi no hay taxis, pero acaban apareciendo (350 dirhams) , llegamos de noche a Marrakech, disfrutamos del caos del tráfico mezclándonos con él, y atravesamos Djema el Fna de nuevo rumbo al hotel. El hotel, pues bueno, bien situado, en el zoco, con baño en las habitaciones (ya tocaba ducharse), pero con un precio desproporcionado. Cenar en el Alhambra, y a dormir.

viernes, 13 de abril de 2007

Clocheton sur

Después de bajar del Imouzer y llegar a las tiendas, nos entró el marrón. A las cinco de la tarde comenzó a nevar con fuerza, así que nos encerramos en la tienda.
No tenía pinta de parar, de hecho estuvo hasta media noche, dejando entre cinco y diez centimetros de nieve, pero al final la noche se quedó rasa.
El objetivo del día era el Afella y la idea era subir al collado de los Clochetons, perder algunos metros por el lado de Lepiney, y cruzar hasta Tizi Melloul, para llegar a las cimas por el Oeste, por rampas fáciles.
Las condiciones no son las del día anterior, la capa de nieve fresca ha evitado el rehielo, además, todos estamos más cansados. Bueno, todos no, Toni sigue muy fuerte, y abre toda la huella hasta el collado, en unas tres horas. En el collado, decepción. Tizi Melloul está muy lejos. La bajada por la vertiente Oeste pinta muy empinada, atravesar a media ladera impracticable, tirar directo a cima por la arista Norte es III, pero la nieve es inestable, y la roca está mojada o cubierta de nieve. Abandonamos la idea del Afella, así que toca retirada.
Del collado hacia el Sur están los Clochetons, tres pináculos de roca, bastante verticales. De memoria, la normal debe salir IV. Pero la parte del collado no parece demasiado difícil. Convenzo a Montse para subir, y el resto comienza a descender hacia el refu. Trepamos, sin saber muy bien dónde vamos a llegar. Travesía a derechas, pelín descendente (I), muro tieso (III), repisa a izquierdas(II), canal descompuesta (I-) , bloque sobre el filo de la arista (III), y de repente se ha acabado la roca, y estamos en la cima. En vez de hollarla, nos agarramos a ella, que es una aguja curiosa, hacemos un par de fotos, y destrepamos con cuidado hasta el collado, y ya con más alegría, hasta el refu. El Afella quedará para otra ocasión.

jueves, 12 de abril de 2007

Toubkal

Suena el despertador a las seis de la mañana. Hace frío fuera del saco, y cuesta moverse. El agua se ha congelado dentro de la tienda, habrá hecho -10ºC o así. Nos preparamos, sin darnos demasiada prisa, y echamos a andar. Sigue haciendo mucho frío. Pasamos el refugio, ya ha salido casi todo el mundo, pero tampoco es que haya mucha urgencia. El tiempo es bastante estable en esta época del año, lo que quiere decir que a partir de mediodía las nubes de evolución tapan las cimas, y también sube niebla del fondo del valle, pudiendo acabar todo en una tormenta de nieve, pero hasta las dos del mediodía no hay demasiada prisa.
Hay un rehielo brutal, la nieve cruje bajo los crampones, y es lo único que se escucha. Vamos subiendo hacia el falso collado. De los 3200 metros hasta los 3700 es una pendiente convexa, en la que no ves más de una pequeña parte de lo que queda por delante, así que avanzamos poco a poco hasta que aparece el sol. Y el frío intenso desaparece de repente. Hay que darse crema, ponerse las gafas de sol y quitarse ropa hasta quedarse en camiseta. La subida por el Ikhibi sur no tiene misterio. Primero se pasa junto a la cascada del refugio, después se alcanza el bosque de bloques de piedra, se llega a la olla bajo el Tizi'n'Toubkal y se sube casi hasta el collado. En este punto, Toni, que está muy fuerte y siempre va por delante, se desvía, como estaba previsto hacia el Toubkal Oeste. Montse y yo le seguimos como podemos. Cuando llegamos a la cima él ya lleva un rato. Unas fotos, esperamos un poco, pero vemos que el resto del grupo ha decidido renunciar a esta cima secundaria y dirigirse a la cumbre principal. Así que desandamos nuestros pasos, volvemos al collado, y atacamos ya la cima del día. De camino nos cruzamos con bien de gente que baja, y alcanzamos a David, Irene, David y Esther. Él tramo final es una cuesta de tierra, no demasiado incómoda, y arriba hay una pala de nieve demasiado helada como para hacerla sin crampones. Y un último tramo, de 15 o 20 º de inclinación, en el que se notan los efectos de la altura. Foto de grupo con el horrible vértice geodésico, techo para Esther, y dudas para la bajada. Yo quiero hacer el Imouzzer, colecciono cimas (alias tatxamendi), Toni se va a subir a cualquier cosa que le pongan delante y el resto del grupo anda algo más cansado, y prefiere bajar por lo sencillo. David comenta que la bajada por el Ikhibi norte no es complicada, y acabamos tirando por allí. En el collado Norte David, Toni y yo dejamos las cosas para subir al Imouzzer, y el resto bajan con calma. La cima del Imouzzer es una sorpresa. Se suben un par de falsas cimas, con algún destrepe sencillo hasta que se llega a la brecha que defiende la auténtica cima. Bajar directo a la brecha parece chungo, pero por la derecha se va bien, y se recupera la brecha por un corredor. Y ahí llega el paso de la risa, dos o tres metros de II donde la gracia está en la entrada, ya que hay que abrir un pie al vacío, colocarlo en el sitio bueno, y subirse a él. Foto de cima, y rápido para abajo, que ya se nos ha echado la niebla. La bajada por el Ikhibi Norte es muy recomendable, apenas llega a 40º en algún punto, y no es tan concurrida como la sur. Al llegar al fondo del valle principal hay que ir arrimándose a la izquierda para no bajar metros de más, y llegar a la zona de acampada bajo el refugio sin apenas perder altura.