Mostrando entradas con la etiqueta Riglos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Riglos. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de octubre de 2008

Refugio de Riglos


Construido en 2007, el refugio de Riglos es el sitio ideal para descansar de una buena jornada de escalada en cualquiera de los mallos.

Es más parecido a un albergue que a un refugio de montaña, pero está gestionado por la Federación Aragonesa de Montaña y el Club Montañeros de Aragón.

El teléfono es el 974 383 051


martes, 14 de octubre de 2008

Rocostage de Riglos

Este fin de semana acudimos a Riglos, con la intención de disfrutar de un fin de semana en buena compañía, y ya de paso, cogernos a algún bolo si se podía. El viernes de camino se nos hizo tarde, y hasta medianoche no llegamos a la estación de Riglos.


Pero el sábado ya llegamos al párking, donde ya nos tenían preaparada la leche caliente y todo. Con detalles así, cómo nos vamos a perder un evento de estos.Hace un día excelente, y las cordadas se van repartiendo por los diferentes mallos.
Iran y Eneko al Pisón, a darle un pegue a la Escoria Oriental.

Jose, Josu y Raúl a intentar la Murciana en el día.


Makoki y compañía al Mango del cuchillo.

Arkaitz y Eider van al Adamelo, pero encuentran tráfico, así que optan por cambiar a los mallos pequeños, y hacer doblete con la Anorexia al Mallo Colorado y la Edil a la Aguja Roja.


Gatta, Karles y sus familias van a Loarre, en busca de roca más segura para los peques, pero tampoco allí la encuentran. De todas maneras no se aburren, y los pequeños llegan cansados a la hora de la cena.

Todas las cordadas cumplen sus objetivos y acaban los respectivos rápeles antes de que entre la tormenta, y nos vamos reuniendo para comentar la jugada antes de la hora de cenar. Además, tenemos la visita de Álvaro, que está enorme y no para, Laura y Vica. Después, migas, cordero, sobremesa, una copa en el bar de Toño y a la cama. Bueno, algunos no.

Al día siguiente, lluvia y despedidas. Seguro que volvemos a vernos pronto. Y también volveremos a Riglos, que hay cuentas pendientes.

lunes, 13 de octubre de 2008

Oeste del Mallo Cored



El sábado no madrugamos demasiado para acercarnos a la Oeste del Cored. Esta vez tenemos la suerte de contar con la compañía de Eva, que se está acabando de recuperarse de su lesión. No va a tener que sufrir mucho. La vía, como su propio nombre indica, tiene sombra por la mañana, y además es corta, y no muy concurrida, así que nos lo tomamos con calma. Del párking del depósito de aguas tomamos el camino de aproximación. Cuando estamos a la altura de la canal que separa la Aguja Roja del Mallo Cored, abandonamos la pista, y tomamos el mismo sendero que para subir a la Aguja Roja. Enseguida se bifurca, y tomamos el ramal de la izquierda, que sube directo hacia la cueva del Cored. Bordeamos la pared por la izquierda y alcanzamos el pie de vía, sin pérdida, bajo la gran chimenea.

L1(5b, 30m): Comienza Montse. La noche no ha sido demasiado fría, y la temperatura de la roca es agradable. Por delante tiene cuatro chapas de muro vertical, típico riglero, donde se concentra la dificultad de la vía. Buen canto, y buenos pies hasta la salida del muro, donde las opciones se reducen y hay que ir más fino. Asegurada para pasar sin miedo. Después, se remonta la canal/diedro hasta completar treinta metros de cuerda y llegar a la R.

L2(4c, 45 m): Este me toca a mí. Desde abajo se ve una chimenea oscura y empinada. Dejo la mochila en la reunión y tiro para arriba. De entrada, canal/diedro sencilla, como la parte final del largo anterior. Se llega a una instalación de rápel, al pie de la chimenea, que es para bajar con cuerda simple. No monto R y tiro para arriba. Al principio en X, y después en ramonaje, aprovechando que no llevo mochila. Subo sin problemas, pese a que creo que llevo la espalda por el lado que no es. Llegando arriba la chimenea se abre, y parece complicado, pero en cuanto cambio la espalda de lado veo la salida, por la izquierda. Otro poco de canal fácil, y reunión cómoda en una gran repisa.

L3(5a, 30m): Otro para Montse. Para nuestra sorpresa, de la R salen dos vías. Optamos por la de la derecha, que a simple vista parece más fácil, más corta, mejor protegida y con mejor roca. Podíamos haber elegido la otra, pero no se me ocurre ninguna razón. Es un corto muro vertical, donde hay que alcanzar un puente de roca con sirga. Después se sigue hacia la derecha hasta llegar a un parabolt, y se sale a una rampa tumbada. Ya sólo hay que vigilar las piedras sueltas, e ir buscando seguros hasta alcanzar la R3, cerca de la cima.

En la R3 plegamos las cuerdas y subimos a cima para buscar la instalación de rápel, situada en una sabina centenaria con una sirga, hacia el lado de la Aguja Roja. El rápel es delicado, con una primera zona tumbada, con muchas piedras sueltas, por donde ninguno de nosotros consiguió bajar sin tirar cosas para abajo. El final es vertical. Mejor bajar con autoseguro y separarse bien de la pared después de llegar al suelo. Con cuerdas de sesenta sobra un pedazo para llegar al suelo, pero no vimos instalación intermedia para bajar con cuerda simple.

Buena vía, probablemente la más sencilla de las que hemos hecho en esta escuela, muy recomendable, con roca excelente en general. Se hace corta, pero se puede combinar con cualquiera de las de la Aguja Roja hasta completar una jornada completa de escalada.

jueves, 27 de marzo de 2008

Sureste de la Aguja Roja

El Jueves amanecimos en Riglos, y aprovechando que estábamos ahí, echamos un vistazo a la guía para buscar una vía corta, sencilla y soleada. No encontramos ninguna, así que elegimos la sureste de la aguja roja, esperando que al menos cumpla dos de los requisitos. En la reseña dice 5c, con un tramo de 6c/A0. Toño nos dice que es quinto, así que nos dirigimos para allí.

L1, 5c: La vía empieza en la parte sur de la aguja, por una fisura muy marcada. El primer largo es el más duro de la vía, y todavía no da el sol, así que me voy arrastrando de chapa a chapa. Arriba hay un alejillo para llegar a la reunión. También es más tumbado, pero aún así, sufro bastante y llego a la reunión con ganas de bajarme de la vía. Pero la R no es rapelable, así que monto y recupero a Montse.

L2, 4b: Largo de chimenea muy vertical. Hay un buen aleje entre la primera y la segunda, pero se hace muy bien. Se progresa fácil, sólo hay que vigilar no mover nada. R2 cómoda en el colladito, donde ya pega el sol, pero a cambio hay algo de corriente.

L3+L4, 6c/A0: Entrada en artificial para superar una panza. Después travesía hacia la derecha. Llega un momento en que se acaban los paraboles, y empiezan los problemas. A lo lejos veo chapas, más o menos en la dirección en la que debería ir la vía, ascendiendo con clara tendencia a la derecha. No parece más de quinto, así que tiro hacia allí, esperando encontrar algún parabol detrás de un bolo. No aparece ninguno, así que al cabo de un rato llego al seguro que había visto, chapo y miro donde estoy. Debajo mía hay otro parabolt, y un nicho donde debería haber una reunión. Pero sólo veo algún buril oxidado y roto. Además, en la roca está indicado Espolón recto y S.E. hacia la derecha. Así que tiro en la dirección que marca S.E. Un poco de quinto, y luego cuarto. La cuerda va pesando, llego a un árbol pensando en montar R, y entonces veo la R4, la pie de la canal que lleva al collado. Monto y recupero la poca cuerda que me faltaba.

Problemas: Cuesta mucho recoger la cuerda. No hay visibilidad directa, y tampoco es posible escucharse, pues cada R está en una cara distinta de la aguja. No noto que Montse avance, así que pienso que tendrá algún problema en la zona de artificial. Pasa un rato, sin muchos cambios, así que decido anclar la cuerda a la R, liberar la tensión un poco para poder rapelar e ir para abajo. Llegando abajo encuentro la R3, que estaba en el nicho donde debía estar. Me había saltado la R3 y la primera chapa del L4. Monto la R3, y ya escuchándonos puedo recuperar a Montse en la travesía, sin tirar demasiado de ella, que desde el último seguro hay un buen tramo, aunque hay canto y roca adherente. Remonto de nuevo el L4 con el pato, y, ahora sí, recupero a Montse sin problemas.

L5, 4c: Es el peor de la vía. Va por la canal hasta el collado de la vía normal, sucio y roto en algunas zonas.

Del collado queda el último largo de la vía normal, también de cuarto, pero ya habíamos tenido bastante, así que rapelamos hacia el Norte. El primer rápel ronda los treinta metros, yendo en simple hay que hacer nudos e igualar bien las cuerdas, y vigilar que lleguen. Con dos cuerdas las mitades de las dos cuerdas quedaron encima de la R, aunque el nudo arriba tenía cabos generosos. Se llega a una repisa estrecha pero cómoda. De ahí, cuarenta metros verticales hasta el suelo. Y para casa, que se acercaba el temporal de Semana Santa.

Bonita vía, variada y recomendable. Excepto el L5, el resto es muy bonito. Poco soleada, los primeros largos a la sombra hasta la tarde, y los últimos a la sombra por la tarde, así que yendo lentos apenas se ve el sol.

lunes, 4 de febrero de 2008

Anorexia al Mallo Colorado. Riglos Invernal.

... Aún llegamos a tiempo de ver la puesta del sol en los mallos de Riglos. Vamos al nuevo refugio de Montañeros de Aragón, donde nos atienden de maravilla. Además, ducha, cena y sábanas limpias para dormir.

El domingo por la mañana nos levantamos sin prisa. Aún hace frío, y el día está algo gris. Nos damos un paseo por la base de las paredes, donde sólo una pareja se atreve a acercarse a la murciana al Pisón. Casi a las once vemos que el día no va a mejorar mucho, así que nos decidimos a ponernos en faena con lo que tenemos. Y nos acercamos al Mallo Colorado a hacer la Anorexia. En veinte minutos desde el depósito se llega a la base de la pared. Nos preparamos rápido y comienzo a escalar. Hay un paso casi al principio. No es demasiado duro, pero todavía la roca está muy fría, y yo también. A pesar de todo, lo supero, y sigo camino de la reunión. Antes de llegar veo que empieza a nevar. Nada serio, pero es señal del frío que hace. Ya en la R me pongo los guantes para recuperar la cuerda y a mis compañeras de escalada.

En cuanto llegan, seguimos para arriba. El segundo largo es un poco más duro, o soy yo que estoy más frío, y tengo que acerar en la parte inferior. Después es más tumbado, y se hace rápido. En la R2 me alegro de nuevo de haber cogido los guantes. Sigue cayendo algo de agua. La roca está algo húmeda, no molesta para escalar pero sí que enfría antes los dedos.

El tercer largo empieza muy tumbado, y se acaba andando. Es más fácil escalar que dar cuerda. En un momento se llega al pie del último resalte. La R3 es bastante expuesta al viento, con lo que en cuanto puedo me voy directo a la cima.

El cuarto largo es sencillito. Tiene sólo una minipanza, que intento sacar con guantes, pero me los tengo que quitar para poder seguir. Después, fácil hasta la R. Con las prisas me he olvidado el aparato asegurador abajo. Como al menos tengo dos mosquetones de seguro, hago un dinámico autoblocante, o Remy, para recuperar a Montse, que ya trae el Toucan. Sube después Silvia, justo cuando estoy dejando de sentir los dedos de los pies.

Queda un rápel de treinta y cinco metros hasta abajo. Al tirar las cuerdas, el viento se las lleva hacia Francia, y las enreda estratégicamente en una sabina. Hay que hacer una película para desenredarlas y poder llegar al suelo. Abajo ya hace menos aire, y calzados y con las manos más calientes bajamos presurosos a buscar un bocata al bar de Toño. Ya llegando al coche sale el sol, como riéndose de nosotros y del frío que nos había hecho pasar.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Espolón Adamelo

El miércoles disfrutamos de Riglos entre semana. Habíamos quedado con Tino y Xosé, que ya es un acontecimiento, y además, pudimos escalar casi juntos. A las doce estábamos todavía en la cafetería del refu. Un poco más tarde ya estábamos a los pies del Pisón.

Riglos desierto. Una cordada en la Fiesta del Biceps, otra en el Filo del Cuchillo y otra a la izquierda de la Murciana. Y los gallegos que se meten en la Chopper, y nosotros al espolón. Todo para nosotros.

L1: 45 metros, 5b. Empieza unos metros a la izquierda del espolón. La primera chapa está muy lejos, luego mejor. Bastante pancero, viene bien de aperitivo.

L2: 15 metros, 5c. Es un 5c algo durillo, jeje. Dos panzas, bien protegidas. Los estribos vienen bien, aunque me lie con ellos y al final acabé sacando el paso en libre. La vez anterior me había parecido 6b, pero no es para tanto. Aún así, estas panzas y las del primer largo nos hacen trabajar, lo que aprovechan los gallegos en la Chopper para colocarse por encima nuestra.

L3: 20 metros, 4c. De la reunión hacia la derecha por un murito vertical precioso. La roca ya no está pulidísima, lo cual se agradece. Después es tumbado. No hay problemas en empalmarlo con el anterior, pero desde la R3 es difícil echarle una mano al segundo en el paso clave del L2.

L4: 35 metros, 5b. Para lo que desploma la salida de la R es fácil. Se pasa por la izquierda. Después, tumba mucho, y se llega hasta encima de la sabina por la derecha.

L5: 30 metros, 4c. Terreno tumbado hasta un clavo. Ahí la vía debe ir por la canal de la derecha. Por la izquierda unos parabolts llamaron mi atención. Debe ser el final de la Caída de los Dioses, o algo así. Quinto, con un paso gracioso para alcanzar la reunión.

L6+L7: 60 metros, 4c. La vía pierde dificultad y calidad en la roca. Por terreno fácil y delicado se acaba llegando a una repisa ya encima de la canal de descenso hacia los Volados. Como la Chopper es cada vez más dura y el Adamelo cada vez más fácil, recuperamos terreno y volvemos a ponernos a su altura geodésica, que no escalatoria, y aprovecho para echarles alguna foto.

En un largo, roto y fácil se llega al collado. Sólo tiene interés si se va a la cima, o a bajar por el circo de verano. Si no, desde la R7 tomamos el cable que nos lleva a una canal que baja del collado. Un trozo de senda algo colgada, y otro cable hasta la instalación de rápel. Veinticinco metros o así, hasta el cauce del barranco seco. Después hay un destrepe con una sirga, y otro nuevo rápel. Con 35 metros de cuerda se pasa bien el volado y la chimenea de después, que es destrepable. Otra resalte con cable y se llega a lo bueno. Vamos con cuerda de deportiva de 70 metros, así que la estrategia es que uno baja en simple hasta el suelo, va al coche, busca otra cuerda, sube, y ata los cabos para que el segundo pueda bajar. Así lo hacemos, y casi triunfamos. Sólo nos pasó que al ser el rápel volado y dar vueltas al bajar, las cuerdas se trenzaron, y recuperarlas cuerdas desde la terraza fue fatigoso, y se hizo algo de noche. Poco para ser finales de diciembre y haber empezado a mediodía. Cinco horas y poco subir y bajar.

lunes, 29 de octubre de 2007

Mallo colorado. Ultravox. 120 metros, 5c

El domingo, pese al cambio de hora, nos levantamos a las mil. Vamos al bar de Toño, y vemos que el asunto es generalizado, la gente está perreando más de lo habitual. Tomamos un café, y nos vamos para el depósito de agua. Aparcamos y nos subimos toda la cuesta hasta el Mallo Colorado. Tengo una cuenta pendiente con la Ultravox, ya me he bajado llorando una vez, así que esta me llevo los estribos.

Cuando llegamos a pie de vía hace ya bastante calor, no como en la NO de la Aguja Roja, que nos pelamos. Se puede escalar sin camiseta. Hay gente en la Victor García y en la Anorexia, pero en la nuestra no. Bien, un día de calorcete y sin gente en la vía. Y con los gatos buenos, así que no hay excusas.

El primer largo es un muro de 20 o 25 metros, de quinto. La primera chapa esta demasiado baja, y hay un aleje al final, compensado por una sabina en el sitio justo. Dudo un rato entre chaparla o seguir, y al final acabo lazándola y acabando el largo sin problemas. De la R1 vemos llegar a Guillem Cocoloko, y le indicamos dónde queda la entrada de la Anorexia

El segundo es una típica panza riglera, a la que en la guía le dan 5c. Yo creo que será un poco más duro, pero no sé cuánto más, porque entré en el largo con los pedales desplegados, y me colgué de todo. Con un pedal sale bien, hay tres chapas bastante juntas en el desplome, y también se puede ir en A0 de chapa a chapa. Luego tumba mucho, hasta convertirse en una rampa de I. Cuando has perdido la esperanza de encontrar la R, aparecen dos parabolts con anilla, salen unos 45 metros de largo.

El último largo le toca a Montse. Hay que andar hasta la R3 de la Anorexia, y después se sigue hasta la cima. Hay que escalar aún un poquito por roca regular, pero Montse resuelve el paso sin problemas y monta la R3 en dos parabolts. Subo, recogemos las cosas y vamos a buscar el rapel, montado con una sirga en unos arbustos. Con la cuerda de 70 llega muy justo hasta el suelo, aunque con cuerdas más cortas no hay problema en destrepar con cuidado los últimos metros. El tramo vertical son 25 metros o así.

Después, vuelta al pueblo, a volver a estar con la gente y a escuchar más piadas. Hoy la cosecha no ha sido tan buena, pero la gente se ha ido apuntando La Caída de los Dioses, la Mosquitos, la Anorexia, y algo de deportiva también. Nos despedimos de la gente y nos marchamos, esperando volver a Riglos un poco más fuertes, y también ver de nuevo a la gente en Margalef, o donde sea.


Vía Edil a la Aguja Roja. (150 mts, V+)

Este sábado había un montón de buena gente en Riglos. Llegamos el viernes tarde, y el sábado por la mañana al aparecer en el párking repartimos saludos y abrazos.

En Riglos hay vías para todos y cada uno eligió sus objetivos. Nosotros íbamos a la Edil a la Aguja Roja, Jose y Lai nos indican que se hace bien, y que da la sombra. Que nos saltemos la primera R por incómoda y montemos más arriba, en una buena repisa. Sergi, a quien no veía desde Huaraz, años ha, y Archeo también venían con la reseña de la Edil, así que nos vamos todos juntos con el coche hasta el depósito.

La aproximación es sencilla. Se camina por la pista hasta llegar casi a la altura de la Aguja Roja. Entonces, a la altura de un montón de piedras apilado en forma de hito se sube para arriba por buena senda, hasta llegar a la pared.

Cuando llegamos ya hay unos vascos escalando. Esperamos a que acaben y salgo detrás. El primer largo es 4c, bien para calentar. La primera chapa parece alta, pero bueno. Escalo un poco y chapo. Buff, algo duro. Sigo hasta la siguiente. Hay canto, pero no sobra, y es vertical. Chapo y me cuelgo. ¿Esto es cuarto? Pues cómo será el V+. Avanzo otra chapa, escalando bastante, y me paro otra vez. Llego a la cuarta con el mismo estilo. Montse me dice que en vez de arrastrarme deje escalar a los demás, así que me bajo llorando.

Se mete Archeo, y más de lo mismo. Se cuelga de la segunda, y de la tercera, y en eso que llegan más vascos, y nos dicen que por ahí no es, que estamos penando en la Villarig, que es 5c. Entendemos muchas cosas, desmontamos y nos vamos para la Edil, veinte metros más arriba.

Aquí Xavié y Zaldyon se han aprovechado de nuestra pardillez y nos han cogido la delantera, pese a no madrugar y tiran para arriba. Detrás va Montse, pero a mitad de largo se harta de pasar frío y se baja. Cedemos el turno a Sergi, que resuelve bien, protegiendo el aleje con el Camalot #1 y mirándose un poco el desplome entre las reuniones. Detrás de Archeo sale Montse, que ha retomado fuerzas al ver que el sol ya pega en la R2. Encadena sin problemas, porque el desplome es de colocarse, y me sube a la R1.
Los vascos se han desviado de la Villarig en la R2 para salir por nuestra vía y hay retrasos que aprovechamos para charlar con Sergi. Después salgo para arriba para disfrutar como un enano del segundo largo. Hay algún aleje, el equipamiento son spits y un buril nuevo, pero me lo paso muy bien por dentro de la chimenea. Más overbooking en la reunión, a la que llega otra cordada de franceses por la Villarig.
Sube Montse a la que le cambia la cara cuando ve el sol que tenemos en la R, y se mete en el L3. Hay un paso muy raro, de panza/fisura/chimenea, que acaba resolviendo colocándose y subiendo pies. Después es una canal con algún aleje pero que sale bien. Yo hago el largo como puedo, y ataco el último. Lai nos lo había desaconsejado, pero a mí me agradó. Un paso fino al principio, luego más fácil y luego andar hasta la cima.

Foto de cima los cuatro y dos rápeles hacia el norte, con las cuerdas de sesenta, por la vía normal.

Y para el bar de Toño, a ver qué se cuenta la gente que va bajando de las paredes, alguno más puntual que otros. Ha habido de todo, Directa as Cimas, deportiva en el Puro, Carnavalada, Murciana, Adamelo, deportiva en Los Volados, Mosquitos... Y a cenar a Murillo. Cuarenta personas nada menos nos juntamos, entre ellas varios bloggers.