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lunes, 29 de septiembre de 2008

Arista de los Murciélagos al Aspe


Ayer nos acercamos al Aspe, con la intención de subir por la Arista de los murciélagos. A primera hora no hay muchos ánimos, así que David y Xavi se decantan por fin, por la vía normal, mientras que Silvia, Montse y yo mantenemos el objetivo. Es mi tercer intento a la arista. En el primero entramos desde el collado, con demasiado frío y poca experiencia, y un poco antes de llegar al rápel me dio una buena pájara, y Jokin se tuvo que aplicar para montar tres rápeles y sacarme de allí. En el segundo intento, con algo más de experiencia y acompañado con Jose y Gaizka, descubrimos que la escalada en montaña y la escalada deportiva son cosas diferentes. En aquella ocasión sí salimos por arriba, pero batimos de largo el record de permanencia, montando la última reunión en el vertice geodésico de la cima a las diez de la noche. Al menos fue unos minutos antes de que entrara una tormenta con fuerte aparato eléctrico. Alguna lección hemos aprendido, aunque siempre se pueden aprender más cosas.

La aproximación es sencilla, remontando el Cubilar de Rigüelo para girar arriba hacia el collado de Aísa. Los prados están teñidos de colores otoñales. También vemos un trío de escaladores más madrugadores que nosotros se meten en la arista oeste del Rigüelo, que también tengo pendiente después de otro abandono. Antes de llegar al cuello de Aísa tomamos una pedrera a la izquierda para escaquearnos la parte inferior de la arista, que no es más fría que bonita. En dos horas y media llegamos al pie de vía, donde los edelweiss nos dan la bienvenida. Una pareja de escaladores vascos sí que suben desde abajo. Van bien, y le tiran por lo recto, mientras que nosotros buscamos el terreno más sencillo, con lo que al final vamos a hacer dos vías completamente diferentes.



L1(III): Una chimenea con un bloque empotrado nos permite ganar fácilmente la brecha después de la aguja Dondeestastú. Hay un clavo, y se protege bien el resto. La roca aún está muy fria, pero el canto es generoso. Un diedro situado en la vertical de la chimenea es el sitio natural para montar la R0, pero canaliza las piedras que pudieran caer, la experiencia nos lleva a montarla algo desplazada a la derecha. La opción directa es tirarle recto a la aguja, y luego destrepar a la brecha, sale IV+ y hay clavos.

L2(III): De la brecha caminamos en horizontal por la vertiente sur de la aguja. Un par de pasos aislados y nos colocamos en una marcada canal. Cuando remonto la última canal recuerdo que la primera vez que subí me parecio muy tieso, y todo muy roto, y que no había forma de proteger. Después bajamos rapelando la canal. La roca no es demasiado mala, y es bastante tumbada. Se llega sin problemas al filo de la arista, en una brecha poco marcada. Busco un sitio para montar R al sol, pero queda algo forzado, así que tocará aguantar a la sombra un poco más. Monto la R bajo la brecha, y los vascos me pasan literalmente por encima. Ellos le han dado recto por la placa, dicen que es un largo precioso, también de IV+, y también con clavos.

L3(II/I): Se remonta un resalte sencillo, y se sigue la arista por el filo, que no es demasiado estrecho. La tirada es bonita, con ambiente a ambos lados, pero sin gran dificultad, para disfrutar del entorno. Caminando y vigilando algún paso se llega a una instalación de rápel. Entre la multitud de cordinos reconozco uno de cinco metros, que abandonamos para hacer el primer rápel, y que alguien debió coger de la cresta y llevarlo hasta la instalación. Espero que alguno de los cordinos que hay sea mejor que ese.

L4(I+): Después del rápel de 18 metros, se supera un resalte y por terreno fácil se alcanza el filo de un marcado espolón. Lo hacemos desencordados, sin problemas.

Delante queda la gran pared triangular de la antecima este del Aspe. Tirándole todo recto, como los vascos, salen tres tiradas, con algún paso de V, y algún clavo en las zonas más delicadas. Nosotros vamos buscando el terreno más sencillo, y primero cruzaremos toda la pared hacia la derecha, para después volver a la izquierda a recuperar el filo del espolón.

L5(IV): Se entra tres metros a la derecha del espolón, buscando el terreno más sencillo. Cuanto más se empina el espolón, más a la derecha tiramos. Hay algún clavo, y algún paso delicado, y se protege más o menos bien. Cuando ya se está acabando la cuerda llego a un clavo brillante, que se veía desde el rápel. Al lado hay otro clavo óxidado, y una fisura perfecta para el Camalot #.5

L6(IV): Travesía a la derecha, por placas tumbadas con roca compacta y adherente. Hay dos o tres clavos. Al final de la travesía, ya en el borde de la pared, se ve otro clavo, aunque mejor no llegar hasta él, y remontar unos metros por resaltes empinados con buen canto, para montar R en un bloque en una gran repisa.

L7(III): Travesía a la izquierda por la marcada repisa herbosa. Sencillo con apenás un pasito. Una vez se vuelve a ganar el filo del espolón se suben unos metros por un sistema de chimeneas, hasta buscar un buen emplazamiento para la reunión.

L8(V): Una tirada corta para acabar bien. Veo un escape sencillo por la derecha, pero por primera vez no me escaqueo y le tiro directo, en busca de un desplome. Una vez bajo el, hago un paso de travesía a la derecha, para salir por un diedrillo. Desploma algo, y pese a haber buen canto, la roca no da demasiada confianza, y acaba saliendo más prieto de lo que esperaba. Un poco de placa, un último clavo y reunión en los bloques de la antecima.

Desde la antecima saludamos a David y Xavi, que llevan un buen rato esperando en la cima. Plegamos las cuerdas y seguimos el filo aéreo pero sencillo, en dirección a la cima principal. La brecha donde desemboca la Norte clásica del Aspe interrumpe el camino. Para ganarla retrocedemos un poco, y destrepamos unos metros por la cara Norte (II). Una pequeña travesía hasta la brecha y otra trepada sencilla (II) nos llevan a la cima principal, donde nos hacemos la foto del grupo al completo.

Bajando disfrutamos por la siempre sorprendente vía normal, atravesando el lapiaz. El recorrido se hace agradable, más aún comparándolo con la vez anterior, de noche, con dos frontales para tres, lloviendo a cántaros, y utilizando la luz de los rayos para escrutar el camino en busca de cairns. Antes de las cinco llegamos al coche, con lo que mejoramos en ocho horas el tiempo de la vez anterior. Hacemos la foto típica de los Lecherines, bajamos al coche y nos dedicamos con calma a buscar un sitio para echar un bocadillo, que no fue fácil.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Agulles de Travessany

Vuelta a Pirineos, con Silvia. En Pont de Suert nos juntamos con Emilio y Pedro, que vienen de Madrid. Cenamos y sacamos la literatura para decidir qué hacer al día siguiente. La idea es hacer alguna excursión por Aigües Tortes, que tenga una trepadilla como mucho, pero se nos va la olla y elegimos la travesía de las agujas de Travessany. Llegamos a medianoche a la presa de Cavallers, dormimos rápido, nos levantamos antes que el sol y empezamos a caminar, hacia el refugio Ventosa i Calvell, desde donde se alcanza sin mayor dificultad el pie de las agujas. En menos de tres horas estamos al pie de vía, donde una pareja de montañeros vascos están acabando de prepararse.

Primera Aguja:
Una entrada de casi III da paso a una zona menos mantenida. Hay que vigilar no irse muy a la derecha y saltarse la aguja. El descenso al collado se hace sin darse cuenta, poco marcado.

Segunda aguja:
Unas fisura fáciles y después un paso aislado atlético para superar unos bloques , de III, nos llevan a la cima. Un destrepe sinuoso y un poco delicado, con algo de piedra suelta nos lleva a un pasamanos y a una instalación de rápel. Dos spits.

Tercera aguja:
Una fisura sencilla abajo nos lleva a un diedro fisurado vertical, III+. Se protege bien y hay canto, pero los pies no son demasiado buenos. Es uno de los pasos duros de la vía. Después se alcanza la cima, por bloques fáciles, y se busca el destrepe, que es aéreo, y tiene algún paso tieso, pero con buen canto.

Cuarta aguja:
Esta es la que presenta las mayores dificultades. Se sale por la izquierda para evitar un primer resalte, y se llega al pie de un muro en el filo del espolón. Hay un clavo en la base. Se ataca el muro (IV-), que da menos problemas de los que aparentaba y se protege mejor de lo que parecía, con algún merlet y un friend abandonado. Antes de que desplome se atraviesa por la izquierda a un sistema de canales, hay otro friend y un clavo al pie de un diedro liso (IV- sup). A este no le vi el color, y acabe pasándolo por la izquierda en A0 del Camalot #1. Sale una tirada completita. Después, por bloques fáciles se alcanza la cima, y un destrepe evidente nos deja al pie de la quinta aguja. Este collado es el único sin escape a pie hacia la derecha. En cambio hay una buena instalación de rápel para bajar con dos cuerdas.

Quinta aguja:
Se sale con tendencia hacia la derecha, y se escala un murito (III+) que nos deja dentro de una chimenea muy estética, entre bloques de granito altos y afilados. Se escala también, en ramonaje, bavaresa o técnica libre. Arriba hay una zona llana con profundas fisuras, en las que hay que vigilar que no se nos caiga ningún objeto de valor. Después, se sigue la arista, se pasa la cima y se encuentra una instalación de rápel hacia una repisa, a la derecha. Un rápel corto, se sigue la repisa hasta ganar de nuevo el filo de la arista, desde donde de dos spits se rapela a otra repisa, algo en diagonal. De nuevo se gana el filo, donde un único spit, reforzable con un merlet, nos permite rapelar al quinto collado. En este punto tuvimos uno de los momentos de diversión del día. La recuperación de la cuerda del segundo rápel. Todos los factores estaban a favor, cuerda simple sin nudos, visibilidad directa del anclaje y punto de recuperación separado de la pared. Bueno, todos menos uno, el sol, que estaba alineado con la instalación de rápel, y no permitía ver cómo había hecho el extremo de la cuerda para engancharse en algún sitio. Inexplicable. Con el Toucan y una cinta larga monto un polipasto en N, le doy un poco de tensión y ,cuando estoy buscando un buen anclaje para tirar algo más fuerte, la cuerda decide bajar por su propio pie.

Sexta aguja:
Con el público, compuesto exclusivamente por la pareja de escaladores vascos que ya bajan por la normal, los jugadores, o sea, nosotros, y hasta el árbitro pidiendo la hora, afrontamos la última aguja de la jornada. La reseña marca II y III hasta la cima, pero no le vemos el color. En cambio, tomamos el escaqueo por la canal herbosa de la derecha que ,con algún paso corto de escalada (II) y zonas herbosas expuestas, nos lleva al collado posterior a la sexta aguja. Hacía horas que se nos había hecho tarde, así que la sexta se queda para otra ocasión. Una trepadita nos lleva a la cima del Pic de Travessany. Un trago de agua y para abajo con cuidadín.

Descenso:
De la cima se sigue la arista hacia el Este, en dirección al Pic de Lluça. En cuando las condiciones lo permiten, se abandona la cresta y se baja por las pendientes herbosas, que son muy herbosas y muy pendientes. Aquí llegué muy justo de fuerzas, y realmente lo pasé peor que en cualquier otro punto de la arista. Poco a poco se va alcanzando el borde de la pedrera, que se resigue pasando por la cara sur de las agujas hasta llegar al pie de vía.

Ya por camino conocido, bajamos al refu, y después descendemos a la Pleta de Riumalo y flanqueamos el embalse de Terradets, bastante agónico. Cuando llegamos al coche es tan oscuro como cuando salimos de él, pero ahora estamos más cansados y tenemos más hambre, así que bajamos a Barruera a celebrar la actividad como se merece.

martes, 26 de agosto de 2008

Els Ports. Tintín a les Moles.

El domingo se presentaba caluroso, y ya estábamos algo quemados del día anterior, así que nos decantamos por la Tintín a les Moles, sencilla sobre el papel, e incluso la más fácil del mundo mundial. La vía no tiene pérdida, es fácilmente localizable, en la vertical de la verruga característica. No madrugamos mucho y llegamos al pie de vía cuando empieza a pegar el sol.

L1(III, 35 mts): Le toca a Montse. Dos seguros, es importante no caerse llegando a la reunión, sabina y parabolt.

L2(IV, 20 mts): El largo duro me toca a mí. Seis parabolts. Me cuesta un montón salir de la reunión, y después no me entero de cómo se escala. Ya no encadeno ni los cuartos. Que paquete.

L3(IV-, 30 mts): Otra vez le toca a Montse, tres seguros en el largo, hay que seguir el rastro de la vía en la roca, porque no se ve la siguiente chapa. En cualquier caso es todo para arriba, y tumbado.

L4(III+, 30 mts): Acabo yo, tres parabolts bastante al principio y luego paseo a buscar la R. Está la opción de tirar por la izquierda, por la variante dels Arrels, haciendo la vía más interesante, pero hace sol, y abajo el río nos llama, así que no nos liamos más.

Para bajar, la guía dels Ports marca un descenso por la canal de la derecha, o algo así. Nos parece demasiado complicado, con algunas posibilidades de embarque, y optamos por rapelar la vía, dos rápeles muy cómodos, el primero de casi sesenta metros y nos sumergimos en el río Estrets.

Vía sencilla, con equipamiento sólido, algo expuesta en la primera tirada. No es la más fácil del mundo, pero se deja hacer bien. Los grados son los de la guía, es probable que les afecte la inflación.

lunes, 25 de agosto de 2008

Integral de las gronsas. Els Ports

Este sábado nos acercamos por fin a los Ports. La tormenta del viernes nos hizo dudar un poco, pero al final el sábado amaneció más calmado, y después de juntarnos a desayunar con Dario y Rafa en Horta, tomamos la pista de els Estrets, hasta una pequeña presa, donde dejamos los coches.

La cresta es bastante larga, unos tres kilómetros, pero las reseñas indican muchas zonas de caminar relajado, y unas pocas de escalada, así que confiamos en poder acabarla sin usar el frontal.

Gronsa Nord
De la presa, remontamos la ladera hasta alcanzar el lomo de la cresta, que todavía no está marcada. Por terreno sencillo llegamos al pie del primer resalte. Es posible escaquearse por la izquierda, pero lo atacamos por la derecha, por un diedro equipado con dos espits. Es fino de pies, pero hay buen canto para subir en bavaresa. Monto reunión en el pino gordo, y recupero a los demás, sin problemas.

Después, viene la segunda tirada, más problemática. Se le entra por donde menos desploma, hay un spit con el casquillo muy salido para proteger la entrada, buen canto y buenos pies. Unos pasos atléticos y se llega al segundo seguro, un buril con cordinos viejos. Después de chaparlo se me parte el bolo que tenía pillado en la mano izquierda, igual me había pasado un poco al forzar en libre por roca regular. Lo mando al infierno de los bolos, acero un poco para respirar, y vuelvo al filo de la arista, un paso fino, dos spits y ya está, a buscar la R. Hay una sabina con cordinos, en una repisa, que es donde monto. Más allá había un spit solitario, que tampoco era ninguna maravilla.

Detrás suben Rafa y Montse. A Rafa se le amontona un poco el desplome, pero con calma, tranquilidad y la ayuda de Montse acaba superándolo y llegando a la R, petado de brazos y agotado. Detrás Darío pasa mejor el desplome, pero paga el esfuerzo en los metros de después, y también llega cansado a la R. Estamos un poco desanimados, porque nos ha costado más de lo que esperábamos. Pero según la reseña ya hemos pasado lo peor, así que después de un trago y unas barritas, reanudamos la marcha.

Caminando alcanzamos la cima del Embut, desde donde ya nos metemos de lleno en el ambiente de las Gronsas. Sin grandes problemas bordeamos el Embut, escaqueándonos por la derecha (II) un corto espolón rocoso. Así, ganamos la cima de la Gronsa Nord, y destrepamos hacia el collado con la Gronsa Central. Casi abajo hay un destrepe delicado (III) que evitamos mediante un corto rápel desde una sabina.

Gronsa central

Del collado se toma una vira por la izquierda. Enseguida la abandonamos hacia la derecha, para remontar un diedro tumbado defendido por una sabina. Se llega a una brecha, y se continúa por el filo de la cresta. Un pequeño pero muy aéreo destrepe (I) nos deja en terreno más cómodo, desde donde alcanzamos ya la cima de la segunda Gronsa del día.

De la cima encontramos unos hitos que nos llevan a una primera instalación de rápel, en una sabina. La parte de arriba es incómoda, irregular y con piedras sueltas. Veinte metros más abajo hay que buscar un buen resguardo fuera del alcance de las piedras que vengan de arriba.
Bajamos todos y continuamos caminando por terreno empinado, en busca del segundo rápel. Un parabolt con anilla (???) invita a rapelar un diedro muy cómodo de destrepar (II), y con roca compacta. Abajo hay unos cordinos en unas sabinas. Casi he montado el rápel cuando mis compañeros ven una reunión en condiciones, de dos parabolts con anilla. Cambiamos la R y hacemos el segundo de los rápeles, treinta metros algo tumbados y destrepe (I) con cuidado hasta el collado con la Gronsa Sud.

Gronsa Sud

Del collado, un sendero nos lleva en dirección a la cima. Una placa tumbada (II) obliga a prestar atención a la colocación de pies y manos, pero la roca es compacta. La cima todavía no es momento de celebraciones. Aún queda un poco de faena. La cresta sigue, y se camina por terreno delicado y a veces expuesto. Llegamos a una pequeña aguja, con un corto resalte que interrumpe el paso. La roca tiene mal aspecto, y es de difícil protección. Sacamos de nuevo la cuerda y lo escalamos (III expo). Continuamos la cresta hacia abajo. Evitamos mediante un rápel destrepar una corta chimenea empinada (III) y atacamos la última aguja de la jornada. O más bien nos defendemos de ella, porque con el cansancio, y los principios de insolación y deshidratación que llevamos no estamos para atacar nada. Una travesía por el Este nos lleva a los pies de una chimenea con vegetación. Podemos escalarla (II) para pisar la última aguja, o bien continuar el flanqueo por el Este. A partir de aquí, y ya por terreno cada vez más cómodo, vamos acabando la cresta, hasta acabamos dentro del río, donde, ya sí, podemos disfrutar del trabajo realizado. Jornada completa, ocho horas, y sin parada para el bocadillo.

Del río nos quedan cinco minutos de camino hasta el párking donde deberíamos haber dejado uno de los coches para hacer la combinación. Como somos algo melones, los dos coches estaban juntitos al comienzo de la cresta, así que tenemos media hora más de pateo, observando desde abajo el terreno que habíamos recorrido por arriba.

lunes, 4 de agosto de 2008

Cingles dels Cavalls Express

Escalada sorpresa el viernes por la tarde. A la hora de empezar a preparar la cena, cogemos los trastos y nos acercamos a Can Robert, aparcamos, y subimos hasta el pie de la Aresta del Salt dels Cavalls. Silvia y Montse ya han empezado a escalar, saludamos al resto que están al pie de vía. Sergi C, Joan y Javi.






Hoy le toca comenzar a Montse. Cuando tiene vía libre arranca para arriba. Es algo tarde, así que empalma L1 con L2. Para ello no hay que llegar a la R1, sino seguir la línea de spits por la derecha, porque si no, rozaría mucho. Aún y todo, llevamos cintas cortas, y la cuerda le acaba pesando.



Cuando salgo yo, el sol está a punto de ponerse. Con la cuerda por encima las dos primeras tiradas me parecen algo más sencillas que la vez anterior, aunque ambas tienen su pasito fino. En la R2, hacemos el relevo, y tiro hasta cima, a ver si llego con luz. La tercera tirada es sencilla, y las chapas indican el sitio por donde mejor es la roca. La cuarta es la mejor, un diedro donde hay que elegir bien el sitio donde la roca es mejor, y una salida bastante aérea. Luego el desplomillo con buzones y se llega al rellano. La cuerda todavía no me pesa demasiado, así que hago el último resalte y monto la R en la cima.



Va subiendo el resto de la gente, las dos Montses, Javi, Sergi, Silvia y Joan. Mientras, montamos un pasamanos hasta la instalación del rápel y tiro la cuerda. El rápel ya lo hacemos de noche. Al menos llevamos más de un frontal por cordada, y podemos bajar sin demasiados tropiezos

jueves, 24 de julio de 2008

Contrafuerte oriental al Midi d'Ossau

Simpatica escalada de iniciación según los autores (Munsch, Ravier y Thivel) de Roca, nieve y hielo en Pirineos.

Una definición bastante acertada. Dificultades moderadas y escaso compromiso dentro de el magnifico ambiente de las paredes del Midi d´Ossau. La vía recorre el contrafuerte oriental, perfil derecho del Midi tal como se ve desde Pombie, bastante cerca de la vía normal. No es nada perdedora. El abandono es posible en la mayor parte del recorrido, bien andando por viras, bien mediante un rapel, siempre a la derecha, claro.

Dificultad: (AD, IV)

Longitud:300 metros.

Horario:3 horas para la via. 3/4 de hora más hasta cima.

Material: 2 de 60, fisureros, friends, cintas para bloques. Sólo hay tres clavos en todo el recorrido, y un spit para el destrepe al final de la via.

Aproximación:
Seguir la vía normal hasta la base de la primera chimenea. Unos pocos metros a la izquierda hay una amplia repisa donde preparar los cacharros.



Recorrido de la vía
:

L1: Atacar directo primero por placa y luego por diedros poco marcados. Roca con mucho liquen, y presas no muy claras (IV-). Este primer largo marca la dificultad de la vía. Llegar hasta que la pared pierde inclinación. (40 m)
L2: Por terreno fácil (II, I y luego andar) llegar a la base del muro del tercer largo. (50 m)
L3: Atacar el muro de roca bastante fraccionada (III) por la derecha, ir cruzando hacia la izquierda y salir por un diedro a montar R en la parte superior. (30m)
L4: Seguir el filo de la arista (III) y montar reunion al principio de unas placas tumbadas (40m).
L5: Superar las placas, que van perdiendo dificultad (II, I, andar) y darle al ensamble hasta la base de un pequeño murito (90m)
L6: Superar el corto murito (II+) y llegar por terreno fácil hasta la base del diedro desplomado (40m)
L7: Apretar un poco en la entrada al diedro (IV), dos clavos, seguir a la derecha por diedro chimenea y luego por una amplia fisura a la izquierda (otro clavo, seguramente de la primera de P. Daudu, J. Fayet, R. Olliver y J. Ravier del 1 de diciembre del 57). (50 m, escaqueable por la derecha)
L8: Descender un par de metros a una brechita y atacar un muro bastante tieso (III). En la parte superior, montar R con la cuerda en un bloque del tamaño de un R5. (30m)
Ahora, sólo falta una trepadita (I+) para colocarnos encima de una brecha. Un destrepe aéreo y delicado (III+) o un corto rápel (5-10m) de un spit M8 nos situa en la brecha, desde la que se alcanza rápidamente la via normal de acceso, junto a la cruz que marca el descenso por la tercera chimenea
Descenso:
Por la vía normal.

lunes, 30 de junio de 2008

Cresta del Ferrán


Ayer domingo nos fuimos a hacer la cresta del Ferrán. La meteorología no era del todo propicia, y la previsión apuntaba a que se iban a freír hasta las lagartijas. Aún así aceptamos el desafío, y aprendidos del domingo anterior tomamos las medidas oportunas para combatir la chicharrina.

Dormimos en Oix, y antes de amanecer ya nos habíamos puesto en marcha. Tomamos la pista de Hormoier. A partir del segundo puente la pista está en mal estado. Con un turismo se puede pasar, pero andando es más rápido, así que mejor aparcar después del primer puente. En la mochila llevamos poco material (cuerda de 60, rapeladores, seis cintas largas y una R) y mucha agua.

El acceso a la cresta es sencillo, siguiendo la pista se atraviesa el desfiladero hasta llegar a un prado. Atravesando el prado se llega a una pasarela de madera por donde se cruza el río. Se sigue unos metros y se toma el segundo sendero hacia la derecha, hay una pequeña indicación, y una cruz de color amarillo en un árbol. Seguimos el sendero hasta casi cruzar el desfiladero. Un gran hito y una gran flecha pintada en la roca indican el comienzo de la trepada, donde nos ponemos ya el casco y el arnés.

Un sendero empinado, con abundantes marcas rocas y algún paso suelto nos llevan al primer punto delicado de la cresta, una travesía hacia la izquierda, de III, con cuatro parabolts. Después se ataca recto un muro, también de III mantenido, con algún árbol para proteger la marcha. Y se llega a la cueva, ya más fácil pero con algún paso suelto, algo sucio. Se atraviesa la primera mitad de la cueva y se sale por la izquierda, para alcanzar ya el filo de la cresta.

Y ya no hay pérdida, seguir la cresta para arriba, y para abajo, mucha trepada, mucho canto, algún paso de mirarse, pocas zonas de caminar, y roca excelente con contados bloques inestables. Se va subiendo hacia el este, así que madrugando se disfruta de sombra buena parte del recorrido. La cresta es muy larga, no es un buen sitio para iniciarse en este tipo de terreno, porque el horario se puede escapar de las manos fácilmente. Y es aérea, ma non troppo.

Después de un buen rato de crestear, se llega a una brecha con una buena instalación de rápel en la parte superior. Un rápel de casi 30 metros nos deja en la brecha. Después, viene el largo clave de la cresta. Hay que escalar un muro de IV, en ligera diagonal a la derecha. Hay un par de clavos, y se pueden lazar también un par de encinas. Después, se vuelve al filo de la arista, donde hay buenos sitios para montar R. Continuamos un poco hasta un sitio cómodo y ya recogemos el material.

Pero la cosa no se ha acabado, aún queda un buen trozo de cresta hasta llegar a la cima, en el que pese a ir caminando la mayor parte del tiempo, aún tendremos que seguir prestando mucha atención, y trepar algún paso suelto también. Aquí el sol empieza a apretar, pero no hay que tocar demasiado la roca, y además los tramos descubiertos se alternan zonas de bosque, aún frescas.

En la cima comemos algo, bebemos bien de agua, una foto y para abajo por la normal. No hay pérdida, sendero bastante marcado hasta el collado al Norte (Talaixa) y después, seguir el valle hacia el Oeste, primero siguiendo el GR-11, y después marcas amarillas que nos conducen hasta la pasarela de madera, todo ello mayormente a través del bosque, donde se empieza a notar el calor, pero a salvo del sol.

Y ya está, una cresta muy larga, en la que hay que tener bastante cuidado con los horarios, porque no es raro que se haga de noche, o que el calor de las horas centrales del día haga estragos, o que durante la actividad se forme alguna tormenta. Madrugar mucho ayuda, en cualquier caso. Y llevar bien de agua. La dificultad (III con un paso de IV) podría indicar que es un paseíllo, pero en cambio es algo más duro.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Badalona al Gorro Frigi sin luna llena

Ayer, aprovechando que había previsiones de luna llena nos acercamos a Montserrat, a intentar la Badalona al Frigi. De todas formas no nos confiamos demasiado, y nos dimos prisa para llegar, y a las ocho menos cuarto ya estábamos a pie de vía, preparados para empezar. La vía es la más sencilla de esta cara de gorros, pero con poca luz y sin conocer la vía tampoco es un paseo.

L1 (III): La R1 está en las dos baumas características a la izquierda de la pared. La vía empieza muy a la derecha y alcanza la R en una sencilla travesía en diagonal. Por el camino se van chapando cosas que aparecen de las vías que cruzan, una R verde de la vía del Carles, un puente de roca, algún buril e incluso un spit colorado de la Badalona.

L2+L3 (IV): De la R se sale aún en travesía a la izquierda hasta llegar a un spit. De ahí para arriba, por lo fácil. Se ven parabolts amarillos, pero no hay que alcanzarlos. En vez de eso, se vuelve a la derecha hacia la vertical de la R. Aparece la R2, en una baumeta. El largo es corto, y pese a llevar cuerdas de 50 decido seguir para arriba. Un tramo de IV, bien protegido con spits, y después una zona más tumbada, con un aleje bueno. Se remonta una laja característica y se llega a la R3. 45 metros o así.

L4 (IV+): Un muro bastante tieso, con buenos bolos, que acaba en una resalte vertical, con más bolos buenos. Todo bien protegido. En el paso de arriba me descoloco y tengo que cogerme de la cinta para recolocarme. Para ser IV es bastante duro. Después del paso tumba un poco y se llega a otra bauma.

L5(III+): Aquí la luz ya empieza a escasear. Veo unos spits que salen rectos hacia arriba. Cuando llego al segundo se pone algo más chungo. Bastante a la derecha veo un spit que me resulta familiar. Me he colado, seguramente por la Snoopy o algo así. Me doy la travesía hasta el spit, no lo chapo porque rozaría mucho, y tiro para arriba, por terreno cada vaz más sencillo. Al rato veo una chapa verde de la vía del Carles, y enseguida la R5. Por detrás, Montse sube a quitar la cinta que había puesto yo mal, y hace la travesía de vuelta a la vía. El día del Tibidabo se había quedado con ganas de montarse en alguna atracción, así que se decide a probar El péndulo, obteniendo un poco de adrenalina, y una buena vista nocturna del Monasterio de Montserrat.

L6 (III): Este largo ya me lo conocía del día de la Adriá, así que no me asusta mucho, a pesar de que ya es de noche. Tiro para arriba a pasar la verruga por lo fácil, chapo alguna cosa que veo por el camino y monto R en la cruz. Ya es de noche, pero la luna llena nos ha dejado plantados. La luz que hay proviene de la contaminación lumínica de la ciudad. Decepcionados, tomamos el camino de vuelta.

El descenso se hace por la vía normal, un camino equipado hacia el lado de la Magdalena Superior. Unos tramos de cables y cadenas nos dejan en el collado. Después, una empinada canal hacia el pie de vía, y tomamos el camino de vuelta al monasterio.

Ya casi llegando aparece la luna. Es algo tarde, ya hemos pasado el Pas dels Francesos y no podemos disfrutar del todo de las agujas de Sant Benet iluminadas por su luz blanquecina. Para la próxima vez esperemos que la luna sea más puntual, o tal vez debamos salir más tarde nosotros