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lunes, 27 de octubre de 2008

Escaladas sencillas a grandes cumbres del Pirineo.

David Atela presenta una compilación de rutas de escalada, de dificultades moderadas, a lo largo y ancho de la cordillera pirenaica. La selección es amplia, aunque tal vez estén fuera de lugar los itinerarios clásicos invernales. Los croquis y las fotografías que ilustran las rutas no son de mucha calidad, pero queda compensado con la de los textos, de gran precisión.

Un buen libro, de donde extraer algunas buenas ideas para acabar bien el otoño, o ir apuntando proyectos para cuando la nieve se haya retirado de las cumbres.




Autor: David Atela
Editorial: Sua Ediciones
ISBN: 978-84-8216-255-3
Publicación: 2007

lunes, 29 de septiembre de 2008

Arista de los Murciélagos al Aspe


Ayer nos acercamos al Aspe, con la intención de subir por la Arista de los murciélagos. A primera hora no hay muchos ánimos, así que David y Xavi se decantan por fin, por la vía normal, mientras que Silvia, Montse y yo mantenemos el objetivo. Es mi tercer intento a la arista. En el primero entramos desde el collado, con demasiado frío y poca experiencia, y un poco antes de llegar al rápel me dio una buena pájara, y Jokin se tuvo que aplicar para montar tres rápeles y sacarme de allí. En el segundo intento, con algo más de experiencia y acompañado con Jose y Gaizka, descubrimos que la escalada en montaña y la escalada deportiva son cosas diferentes. En aquella ocasión sí salimos por arriba, pero batimos de largo el record de permanencia, montando la última reunión en el vertice geodésico de la cima a las diez de la noche. Al menos fue unos minutos antes de que entrara una tormenta con fuerte aparato eléctrico. Alguna lección hemos aprendido, aunque siempre se pueden aprender más cosas.

La aproximación es sencilla, remontando el Cubilar de Rigüelo para girar arriba hacia el collado de Aísa. Los prados están teñidos de colores otoñales. También vemos un trío de escaladores más madrugadores que nosotros se meten en la arista oeste del Rigüelo, que también tengo pendiente después de otro abandono. Antes de llegar al cuello de Aísa tomamos una pedrera a la izquierda para escaquearnos la parte inferior de la arista, que no es más fría que bonita. En dos horas y media llegamos al pie de vía, donde los edelweiss nos dan la bienvenida. Una pareja de escaladores vascos sí que suben desde abajo. Van bien, y le tiran por lo recto, mientras que nosotros buscamos el terreno más sencillo, con lo que al final vamos a hacer dos vías completamente diferentes.



L1(III): Una chimenea con un bloque empotrado nos permite ganar fácilmente la brecha después de la aguja Dondeestastú. Hay un clavo, y se protege bien el resto. La roca aún está muy fria, pero el canto es generoso. Un diedro situado en la vertical de la chimenea es el sitio natural para montar la R0, pero canaliza las piedras que pudieran caer, la experiencia nos lleva a montarla algo desplazada a la derecha. La opción directa es tirarle recto a la aguja, y luego destrepar a la brecha, sale IV+ y hay clavos.

L2(III): De la brecha caminamos en horizontal por la vertiente sur de la aguja. Un par de pasos aislados y nos colocamos en una marcada canal. Cuando remonto la última canal recuerdo que la primera vez que subí me parecio muy tieso, y todo muy roto, y que no había forma de proteger. Después bajamos rapelando la canal. La roca no es demasiado mala, y es bastante tumbada. Se llega sin problemas al filo de la arista, en una brecha poco marcada. Busco un sitio para montar R al sol, pero queda algo forzado, así que tocará aguantar a la sombra un poco más. Monto la R bajo la brecha, y los vascos me pasan literalmente por encima. Ellos le han dado recto por la placa, dicen que es un largo precioso, también de IV+, y también con clavos.

L3(II/I): Se remonta un resalte sencillo, y se sigue la arista por el filo, que no es demasiado estrecho. La tirada es bonita, con ambiente a ambos lados, pero sin gran dificultad, para disfrutar del entorno. Caminando y vigilando algún paso se llega a una instalación de rápel. Entre la multitud de cordinos reconozco uno de cinco metros, que abandonamos para hacer el primer rápel, y que alguien debió coger de la cresta y llevarlo hasta la instalación. Espero que alguno de los cordinos que hay sea mejor que ese.

L4(I+): Después del rápel de 18 metros, se supera un resalte y por terreno fácil se alcanza el filo de un marcado espolón. Lo hacemos desencordados, sin problemas.

Delante queda la gran pared triangular de la antecima este del Aspe. Tirándole todo recto, como los vascos, salen tres tiradas, con algún paso de V, y algún clavo en las zonas más delicadas. Nosotros vamos buscando el terreno más sencillo, y primero cruzaremos toda la pared hacia la derecha, para después volver a la izquierda a recuperar el filo del espolón.

L5(IV): Se entra tres metros a la derecha del espolón, buscando el terreno más sencillo. Cuanto más se empina el espolón, más a la derecha tiramos. Hay algún clavo, y algún paso delicado, y se protege más o menos bien. Cuando ya se está acabando la cuerda llego a un clavo brillante, que se veía desde el rápel. Al lado hay otro clavo óxidado, y una fisura perfecta para el Camalot #.5

L6(IV): Travesía a la derecha, por placas tumbadas con roca compacta y adherente. Hay dos o tres clavos. Al final de la travesía, ya en el borde de la pared, se ve otro clavo, aunque mejor no llegar hasta él, y remontar unos metros por resaltes empinados con buen canto, para montar R en un bloque en una gran repisa.

L7(III): Travesía a la izquierda por la marcada repisa herbosa. Sencillo con apenás un pasito. Una vez se vuelve a ganar el filo del espolón se suben unos metros por un sistema de chimeneas, hasta buscar un buen emplazamiento para la reunión.

L8(V): Una tirada corta para acabar bien. Veo un escape sencillo por la derecha, pero por primera vez no me escaqueo y le tiro directo, en busca de un desplome. Una vez bajo el, hago un paso de travesía a la derecha, para salir por un diedrillo. Desploma algo, y pese a haber buen canto, la roca no da demasiada confianza, y acaba saliendo más prieto de lo que esperaba. Un poco de placa, un último clavo y reunión en los bloques de la antecima.

Desde la antecima saludamos a David y Xavi, que llevan un buen rato esperando en la cima. Plegamos las cuerdas y seguimos el filo aéreo pero sencillo, en dirección a la cima principal. La brecha donde desemboca la Norte clásica del Aspe interrumpe el camino. Para ganarla retrocedemos un poco, y destrepamos unos metros por la cara Norte (II). Una pequeña travesía hasta la brecha y otra trepada sencilla (II) nos llevan a la cima principal, donde nos hacemos la foto del grupo al completo.

Bajando disfrutamos por la siempre sorprendente vía normal, atravesando el lapiaz. El recorrido se hace agradable, más aún comparándolo con la vez anterior, de noche, con dos frontales para tres, lloviendo a cántaros, y utilizando la luz de los rayos para escrutar el camino en busca de cairns. Antes de las cinco llegamos al coche, con lo que mejoramos en ocho horas el tiempo de la vez anterior. Hacemos la foto típica de los Lecherines, bajamos al coche y nos dedicamos con calma a buscar un sitio para echar un bocadillo, que no fue fácil.

martes, 9 de septiembre de 2008

Poco nuboso

Con intervalos de nubes medias y altas. Vientos flojos de componente sur y este.

Con ese pronóstico del tiempo, la reseña de la cresta de Costerillou y toda la chatarra pertinente salimos del refugio de Respomuso, en dirección al glaciar de Latour, un poco antes del amanecer.

Una hora después nos juntamos en un vivac con un trío de escaladores que contemplan, todavía desde el saco, la cresta del Diablo. A ellos también les ha engañado el hombre del tiempo. Despotricamos un poco contra él y continuamos el camino hacia la brecha de Latour, más que nada para hacer un poco de piernas.

Tras dos horas de porteo desde el refugio, el panorama se confirma: una única nube, pero muy muy grande y anclada en al cota 2800, y vientos fuertes, que arriba en la cresta serán aún peores.

Otra vez será.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Agulles de Travessany

Vuelta a Pirineos, con Silvia. En Pont de Suert nos juntamos con Emilio y Pedro, que vienen de Madrid. Cenamos y sacamos la literatura para decidir qué hacer al día siguiente. La idea es hacer alguna excursión por Aigües Tortes, que tenga una trepadilla como mucho, pero se nos va la olla y elegimos la travesía de las agujas de Travessany. Llegamos a medianoche a la presa de Cavallers, dormimos rápido, nos levantamos antes que el sol y empezamos a caminar, hacia el refugio Ventosa i Calvell, desde donde se alcanza sin mayor dificultad el pie de las agujas. En menos de tres horas estamos al pie de vía, donde una pareja de montañeros vascos están acabando de prepararse.

Primera Aguja:
Una entrada de casi III da paso a una zona menos mantenida. Hay que vigilar no irse muy a la derecha y saltarse la aguja. El descenso al collado se hace sin darse cuenta, poco marcado.

Segunda aguja:
Unas fisura fáciles y después un paso aislado atlético para superar unos bloques , de III, nos llevan a la cima. Un destrepe sinuoso y un poco delicado, con algo de piedra suelta nos lleva a un pasamanos y a una instalación de rápel. Dos spits.

Tercera aguja:
Una fisura sencilla abajo nos lleva a un diedro fisurado vertical, III+. Se protege bien y hay canto, pero los pies no son demasiado buenos. Es uno de los pasos duros de la vía. Después se alcanza la cima, por bloques fáciles, y se busca el destrepe, que es aéreo, y tiene algún paso tieso, pero con buen canto.

Cuarta aguja:
Esta es la que presenta las mayores dificultades. Se sale por la izquierda para evitar un primer resalte, y se llega al pie de un muro en el filo del espolón. Hay un clavo en la base. Se ataca el muro (IV-), que da menos problemas de los que aparentaba y se protege mejor de lo que parecía, con algún merlet y un friend abandonado. Antes de que desplome se atraviesa por la izquierda a un sistema de canales, hay otro friend y un clavo al pie de un diedro liso (IV- sup). A este no le vi el color, y acabe pasándolo por la izquierda en A0 del Camalot #1. Sale una tirada completita. Después, por bloques fáciles se alcanza la cima, y un destrepe evidente nos deja al pie de la quinta aguja. Este collado es el único sin escape a pie hacia la derecha. En cambio hay una buena instalación de rápel para bajar con dos cuerdas.

Quinta aguja:
Se sale con tendencia hacia la derecha, y se escala un murito (III+) que nos deja dentro de una chimenea muy estética, entre bloques de granito altos y afilados. Se escala también, en ramonaje, bavaresa o técnica libre. Arriba hay una zona llana con profundas fisuras, en las que hay que vigilar que no se nos caiga ningún objeto de valor. Después, se sigue la arista, se pasa la cima y se encuentra una instalación de rápel hacia una repisa, a la derecha. Un rápel corto, se sigue la repisa hasta ganar de nuevo el filo de la arista, desde donde de dos spits se rapela a otra repisa, algo en diagonal. De nuevo se gana el filo, donde un único spit, reforzable con un merlet, nos permite rapelar al quinto collado. En este punto tuvimos uno de los momentos de diversión del día. La recuperación de la cuerda del segundo rápel. Todos los factores estaban a favor, cuerda simple sin nudos, visibilidad directa del anclaje y punto de recuperación separado de la pared. Bueno, todos menos uno, el sol, que estaba alineado con la instalación de rápel, y no permitía ver cómo había hecho el extremo de la cuerda para engancharse en algún sitio. Inexplicable. Con el Toucan y una cinta larga monto un polipasto en N, le doy un poco de tensión y ,cuando estoy buscando un buen anclaje para tirar algo más fuerte, la cuerda decide bajar por su propio pie.

Sexta aguja:
Con el público, compuesto exclusivamente por la pareja de escaladores vascos que ya bajan por la normal, los jugadores, o sea, nosotros, y hasta el árbitro pidiendo la hora, afrontamos la última aguja de la jornada. La reseña marca II y III hasta la cima, pero no le vemos el color. En cambio, tomamos el escaqueo por la canal herbosa de la derecha que ,con algún paso corto de escalada (II) y zonas herbosas expuestas, nos lleva al collado posterior a la sexta aguja. Hacía horas que se nos había hecho tarde, así que la sexta se queda para otra ocasión. Una trepadita nos lleva a la cima del Pic de Travessany. Un trago de agua y para abajo con cuidadín.

Descenso:
De la cima se sigue la arista hacia el Este, en dirección al Pic de Lluça. En cuando las condiciones lo permiten, se abandona la cresta y se baja por las pendientes herbosas, que son muy herbosas y muy pendientes. Aquí llegué muy justo de fuerzas, y realmente lo pasé peor que en cualquier otro punto de la arista. Poco a poco se va alcanzando el borde de la pedrera, que se resigue pasando por la cara sur de las agujas hasta llegar al pie de vía.

Ya por camino conocido, bajamos al refu, y después descendemos a la Pleta de Riumalo y flanqueamos el embalse de Terradets, bastante agónico. Cuando llegamos al coche es tan oscuro como cuando salimos de él, pero ahora estamos más cansados y tenemos más hambre, así que bajamos a Barruera a celebrar la actividad como se merece.

miércoles, 4 de julio de 2007

Arista de Peyreget, III edición.

Al final nos juntamos siete personas para celebrar el cambio de semestre en Pombie. Pocos, pero muy apañados. Optamos por subirnos a la arista del Peyreget, una actividad larga pero no muy complicada, y que no es problemática para hacer en grupo.

Quedamos a las seis y media para desayunar, lo cual sienta bastante mal cuando has llegado al refu a la una y media de la mañana, pero enseguida el café nos despeja.

Esquivando sarrios y marmotas llegamos en media hora al collado del Peyreget. De allí tomamos la ruta que marca Angulo, llegando a la punta Emmanuelle y siguiendo la arista por debajo, evitando las dificultades, primero por el Oeste y luego por el Este. Trepadas y destrepes sencillos nos llevan al pie de via. Pasamos el circo, y llegamos al pie de la chimenea de III+. Aún no sacamos la cuerda, pero está en el límite. Arriba de la chimenea había una reunión/instalación de rápel con dos buriles sintonizables, y ahora hay además un parabolt. Y en eso llegamos a la cima del Petit Pic, en unas tres horas.

Después de comer un poco, descenso delicado hasta la Fourche. Estamos diez y hacemos un poco de atasco, pero una vez instalado todo bajamos rápido. Fraccionamos 15+25, con dos cuerdas. Se puede bajar también atando dos cuerdas, pero recuperar es delicado, o con un sólo rápel de 30 metros montado arriba, con lo que toca destrepar algo (a estas alturas un nevero) o montado abajo, con lo que hay que arrimarse con cuidado a la instalación de abajo. Después del rápel está el punto más delicado de la travesía, el destrepe hasta la Fourche, de I por terreno suelto. Tenemos algún problema con unas piedras que quieren atacar a Vica y Galder, pero no llega ni a susto.

Y de la Fourche para arriba. Vamos bien de tiempo, así que dejamos pasar a la pareja que ya había esperado en los rápeles, tal vez un guía con su cliente.
Llegamos a las lajas, y hay pelea para dárselas de primero. No hay nada mejor que ir bien acompañado al monte.

Montse y Galder consiguen los cabos calientes, y los llevan bien. Hay un clavo nuevo en la entrada de la travesía de las dalles grises, salen fácil (II+), chimenea de III y reunión en un bloque.

Después es fácil conociendo el camino, un par de chimeneas de III, algo más sencillas que la del Petit Pic, cinco minutos por bloques y llegamos a la cima, en cinco horas desde abajo, no está mal.

Hay bastante gente, pero bajamos por las chimeneas de la normal sin aglomeraciones. En un ratito más llegamos al refugio. La cerveza está caliente, impidiendo un día perfecto, no podía salir todo bien.

Además, Galder, Nagore , Eva, Jose y Vica se van para casa, y nos quedamos Montse y yo con el riesgo de tormentas del domingo.