lunes, 5 de mayo de 2008

Via de los Seracs al Petit Vignemale.

Cuando llegamos el jueves al refu de Oulettes, el guarda nos dijo dos cosas buenas. Que nos hacía un hueco para dormir y que además podíamos echarnos una siesta. Las cuatro buenas horas de aproximación nos habían dejado tocados, así que aprovechamos y comimos y descansamos, y cenamos, y descansamos más. Con todo eso, juntamos energía para bajar a desayunar a las cuatro de la mañana, y prepararnos las cosas.

A las cinco de la mañana, un rehielo justito nos permitió atravesar el llano de Oulettes sin casi hundirnos. Más adelante veíamos los frontales de una cordada que se preparaba en la rimaya del Gaube. Después, nieve dura para salvar la pendiente hasta el pie de vía. Ya llegando nos adelanta una pareja de franceses. Nos vendrá bien, porque en el glaciar la nieve no ha acabado de transformar, y les toca a ellos abrir la huella.

Justo amanece cuando llegamos al pie de vía. Los seracs esta vez no presentan mucha dificultad. Pero el viento sopla fuerte, así que no está el tema para hacer florituras, y tiramos por la izquierda, por la huella hecha. Lo que suele ser el paso complicado de la vía en esta ocasión está de (PD, 45º). Se puede proteger con un tornillo, pero no hace falta. Arriba de los seracs la vía se tumba, y cambiamos a ensamble corto.

Seguimos remontando hasta colocarnos bajo el collado de los glaciares. Una gran vira diagonal que se va empinando poco a poco hasta llegar a 50º. Esto ya no es PD, y la nieve, sin estar mal, tampoco es del todo sólida. Un par de pasos delicados, con poca nieve y roca casi aflorando, y se vuelve a poner más tranquilo el tema. Las vistas hacia Chausenque y la aguja de los Glaciares son espectaculares ya.

Una canal ancha nos deja en la arista, a pocos metros de la cima, donde hay mucho aire. Pero mucho. No viento, que sopla lo normal, sino patio. Un pasito en roca (I) da paso a una afilada arista, donde tengo una pelea con mi vértigo. Primero me manejo a caballo entre las dos vertientes, y luego me arrastro como puedo, más bien por el lado norte, hasta llegar a cima. Montse en cambio, pasa más cómoda, caminando sobre el filo.

Saludamos a los franceses que amablemente se han currado toda la huella, nos hacemos fotos mutuamente y bajamos ligeros. De cima, un descenso rápido nos planta en un momento en el llano de Oulettes mientras vemos que la cordada del Gaube sale por arriba. La cascada tiene buen color. Es temprano aún, pero el rehielo nos ha abandonado, y se requiere un esfuerzo adicional en el llano para alcanzar la terraza con cervecita. Hemos hecho un tiempo que ni nos lo creemos, gracias a que las buenas condiciones en los seracs, pese a quitarle un poco de salsa a la vía, permiten hacerla rápido. De todas formas, las rampas de la parte superior y el pequeño tramo de arista hacen que la ruta mantenga el carácter alpino.

Refugio de Oulettes de Gaube


Este puente visitamos de nuevo el refugio de Oulètes de Gaube. Y de nuevo quedamos encantados por el lugar, que es una delicia en cualquier época del año, por el refugio, muy acogedor después de la remodelación, pero sobre todo, por el trato por parte de Juan Tomás y el resto del equipo que lo lleva. Aún con el refugio a tope no baja el nivel. Cinco estrellas.

El refugio permanece guardado de marzo a septiembre, y los fines de semana de octubre. El teléfono del refu es +33 (o) 5 62 92 52 97 .



Llegamos y nos registramos:

-Tú has estado aquí antes, ¿no?- me pregunta Jean Thomas.
-¿Yo?. Pues no me acuerdo muy bien- me hago el sueco, no fuera que la última vez nos dejáramos alguna cerveza sin pagar.
-Sí, hace cuatro años. Y estuviste cenando en aquella mesa. - me dice, señalando donde estuvimos cenando. - Tengo una foto tuya.

Ya me imagino mi foto en la pared de la cocina del refugio, con un Se Busca. Recompensa 3$ debajo. Pero no, me explica que le había llamado la atención que estuviera cenando en el refugio con las gafas de sol puestas, y que tenía la foto por ahí. Al día siguiente, al bajar del monte nos enseñó la foto, y ahí aparezco, en la mesa que había dicho.

Oulettes es un lugar especial, que trae recuerdos, algunos buenos, y otros bastante duros. Los guardamos todos en la mochila y reanudamos el camino.


martes, 29 de abril de 2008

Cami de l'Alsina

El sábado quedamos con Silvia y Álex para escalar un poco. Tenía que ser poco, porque con la tormenta del miércoles y la escalada a la sombra del jueves arrastraba un resfriado importante. Así que quería sol y buenas presas. Álex eligió el Camí de l'Alsina, y creo que acertó.



La ruta ya la describe él en su blog, así que trabajo que me ahorro. Sólo decir que la entrada por el Camí del Xas está bien protegida, que el comienzo del segundo largo es quinto duro, que el tercer y cuarto largo se hacen bien, y que el quinto es, como marca en la reseña de Luichy, una placa guapa, treinta metros y dificultad bastante homogénea.



Por lo demás, vía sencilla, que puede venir bien para combinar con cualquier otra ascensión por Sant Benet o Gorros, ya que se sustituye un cuarto de hora de aproximación por una escalada agradable y sin complicaciones.



Un placer escalar con Álex, además, como el recorrido era relajado, el tema daba para trepar y socializar a la vez.