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jueves, 23 de octubre de 2008

Vuelta al embalse de Irabia

El sábado excursión familiar, por Orbaitzeta.
Nos acercamos hasta la presa de Irabia, y desde ahí, rodeamos el embalse siguiendo el sendero SL-NA-53-C, que es más difícil de escribir que de recorrer. Totalmente llano, diez kilómetros. Unas dos horas, más el tiempo empleado en sacar fotografías. Cuatro horas nos costó a nosotros, pero es que debimos hacer una fotografía por cada cuarenta metros recorridos. Mucha gente, de gran variedad de tribus distintas, buscadores de setas, ciclistas, senderistas, fotógrafos, pero también ratos de calma y tranquilidad.

Después de completar la vuelta al embalse nos acercamos a la fábrica de armas de Orbaitzeta, también favorecida por los colores del otoño.

Bonito recorrido, con encanto en cualquier época del año, pero muy especialmente en otoño.






lunes, 7 de abril de 2008

Aiztondo. Doblete matinal

Este finde hemos disfrutado de un par de matinales en Aiztondo, en Uharte-Arakil. Es un buen sitio para los que nos movemos por los grados bajos, roca excelente, y vías de cuatro largos muy equipadas. Orientada al Sur, por lo que es apta para los días soleados de invierno, o los días nublados del verano. El sábado nos metimos en la Iñaki Goñi (5c), que tenía pendiente. No madrugamos mucho, pero tampoco vale la pena, ya que hasta el mediodía no le da el sol a esta vía.

L1 (5a): Junto a la primera chapa hay una placa blanca que dice Monitote (V-,V+,V+,IV). Bien para empezar, buena roca, como en toda la escuela. Un bloque algo dudoso se esquiva por la derecha. Reunión en una cómoda repisa, común con la de la vía Esto es Chamonix, que viene por la derecha.

L2 (5c): De la repisa se sale por la derecha (Esto es Chamonix sale a la izquierda). Largo precioso, con los pasos duros de diedro. A la salida del diedro está la R2 de la Chamonix. Mejor no llegar a ella y darse otro paso más a la derecha, para llegar hasta la R2 buena.


L3 (5c): Entrada plaquera, para acabar llegando a un desplomillo, que se supera, no sin dificultad, por la izquierda. Muy bueno. R3 en repisa cómoda.

L4 (4b): Largo muy sencillo, tal vez demasiado. La roca es buena, pero en las repisas hay alguna piedra suelta, y hay que vigilar no moverlas con la cuerda. No es del todo peligroso, pero no pasa nada por bajarse de la R3.

Para bajar, por las reuniones de la vía, todas con anillas. Algún rápel se acerca mucho a los treinta metros, así que hay que igualar las cuerdas y hacer nudos. Al recuperar las cuerdas pueden arrastrar alguna piedra, hay que llevar casco el casco puesto todo el tiempo.

El domingo, después de la cita con la sidra y con la carne, no acabábamos de estar muy motivados, pero Víctor habçía quedado, y nos dio un empujoncito, y acabamos volviendo a Aiztondo. Quería ponerle el punto rojo a la vía de la izquierda del todo, pero estaba ocupada, así que nos metimos en la segunda por la izquierda, que resultó ser Fliparax. Todas las vías del sector se mueven en un pequeño margen de grado, y el equipamiento es similar, así que es difícil embarcarse por meterse en la vía equivocada.

Fliparax L1 (4b): La parte baja de la pared es tumbadilla. A pesar de eso, los seguros son abundantes, y la roca es muy buena. Para disfrutarlo. A treinta metros del suelo, cuando parece que se va a complicar la cosa, aparece la reunión, que está algo oculta, a la izquierda.

Fliparax L2 (6a): Excelente largo, placa tumbada, con bastantes agujeros, a pesar de lo cual, es inevitable hacer algún paso de adherencia pura. El mejor de los que he hecho en esta escuela. La R2 es común con la Clásica Sur y con la Irrintzi.

Clásica Sur L3 (5a): La hora de comer se nos echa encima, así que optamos por salir por la clásica Sur. De la R2, se ven dos líneas de chapas. Se chapa la primera de cada una de ellas y se continúa en travesía ascendente a la izquierda. Una canal facilona quita algo de gracia al largo, pero el final vertical con mucho canto hace que la recupere.

Nos queda el último largo de la clásica, con un paso de desplome precioso, pero el tiempo se nos ha echado encima, así que nos bajamos. Las reuniones son todas rapelables, y en tres rápeles algo incómodos llegamos al suelo sin mayor problema, aún en tiempos para llegar a la mesa a una hora razonable. Saludamos a Víctor, que está llegando a la R2 de Chamonix, y para casa, que otra vez hemos hecho hambre.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Intzako Dorrea

El lunes, para hacer un poco de hueco para los langostinos, nos acercamos a Aralar a dar un paseo. Aparcamos en el Guardetxe, y comenzamos a caminar por la pista de Pagomari. Desde allí ya se ve la cumbre de las Malloas, y el camino hacia ella es bastante evidente. Por cualquier línea se llega bien a la cumbre, a través primero de praderas y luego del lapiaz, sorteando los restos de las nevadas del principio de la semana. Con buen tiempo, claro. Por que si se echa la niebla encima la cosa cambia, hay pocas referencias y los cursos de agua son interiores, y acaban desapareciendo en alguna dolina. En ese caso es imprescindible una brújula para mantener el rumbo. Hay bastantes manchas de pintura roja a lo largo del recorrido, pero no es difícil perderlas.

No fue nuestro problema, teníamos buena visibilidad, y disfrutamos de las vistas del pirineo desde la cima. Nunca había subido al Hirumugarrieta, y cuando por fin llego a la cima resulta que le han cambiado de nombre, y que ahora se llama Intzeko Dorrea. Topónimos aparte, es el punto más elevado de la sierra de Aralar, y se levanta más de mil metros por encima del valle de Arraitz.

Para volver, seguimos la cuerda de Malloak hacia el sur, pasamos por el Beldarri y cruzamos de nuevo los prados salpicados por simas y dolinas. Volvemos por la pista de Bustintza, realmente pintoresca, y, como estaba previsto, nos perdemos en el hayedo y acabamos en la carretera un kilómetro por debajo de nuestro punto de partida. Completamos así un bonito recorrido circular, en cuatro horas chino-chano.

Después subimos al Santuario. El bar está cerrado por reformas, así que para subir andando desde Uharte es imprescindible llevar la bota de vino y el Tupperware con la tortilla de patata. Hacerlo en otras condiciones estando avisados sería una imprudencia.

martes, 6 de noviembre de 2007

Otoño en Artazul

Este domingo nos acercamos al valle de Goñi, que Montse no conocía, y nos dimos un paseo por la zona de Artazul.

Dejamos el coche en el kilómetro 14 de la carretera de Goñi, cerca de Aizpun. Desde ahí, bordeamos el sembrado al este para llegar al cauce del barranco, cerca de la primera instalación de rápel. Hay dos sólidas instalaciones de rápel, una que guía por debajo del chorro, y otra para cuando los caudales son mayores. En esta ocasión, el cauce está totalmente seco, con lo cual el paraje pierde algo, y lo más importante, no llevamos material, así que nos perdemos el rapel volado de 42 metros.

Retrocedemos y bordeamos el cortado hacia el oeste, para encontrar el acceso a la parte inferior. Muy cerca de donde sale el coche entra un pequeño afluente al barranco. Hay una instalación algo precaria, con dos spits, y un acceso algo expo. Este rápel también parece largo y volado. Lo ignoramos, y continuamos por el borde hasta que encontramos una pista y un tercer barranco, también seco. Probamos a entrar por ahí, destrepamos un primer resalte y llegamos a una cascada de unos seis metros. Hay una cinta vieja en un árbol.

Retrocedemos de nuevo el camino y tomamos la pista, que sigue por el borde, hasta un hito, que marca el acceso peatonal a la parte central del barranco. Descendemos cómodamente por el bosque hasta llegar al cauce del barranco. Lo remontamos hasta la base de la primera cascada. Rapelarla bajo el agua debe quitar el aliento. Después, descendemos el barranco hasta que se encajona y las pozas amenazadoras de agua negra nos impiden el paso.

El otoño está espectacular, la mezcla de arces, robles y hayas invita a probar suerte con la cámara. Volvemos al coche y bajamos al nacedero de Arteta. En esta época la surgencia no es excesivamente caudalosa, pero sale un buen chorro de agua. Después, remontamos el barranco, bastante estropeado por la captación de aguas, hasta llegar a la base del último rápel, volado como el de la entrada, y de 45 metros también. A ver si hay suerte y en la próxima visita salimos por ahí.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Etxauri. El Huso. Caballé o normal.


El Huso es otro de los sitios que conocía desde pequeño, de pasear por debajo de las paredes, o de cuando andando en bicicleta por la carretera veía a alguno encaramado encima. Sin embargo, nunca había surgido la oportunidad de alcanzar la cima.

Este sábado, en cambio, nos dirigíamos a Artazul, a dar un paseo, y paramos en el párking a echar un vistazo a las paredes. Y con sol, cielo azul, una buena temperatura, material y la guía fue difícil resistirse. Cogimos las cosas y nos dirigimos a la base de la aguja. El camino sube en dirección al cantero y luego bordea la pared por el sur. Hacemos la travesía equipada con una sirga para llegar a la zona del refugio, y ya vemos que hay gente escalando la cara norte. En un cuarto de hora se llega desde el párking de arriba. Desde el de abajo, tal vez en un poco menos, y te ahorras la sirga.

Nos preparamos, y empezamos a escalar. Pruebo yo primero. La segunda chapa está muy alta, aunque entre medio hay un clavo, que no puedo chapar (llevar un cordinillo). Después de la segunda viene el primer paso duro, que no acabo de ver. Me bajo.

Prueba Montse, y lo resuelve colocándose y subiendo pies. Después, parece más fácil, pero eso es desde abajo, porque la vía es muy sostenida. Además, está algo pulida. Poco a poco, Montse va haciendo, y acaba llegando a la cima. Monta R y me sube. Con la cuerda por encima los cantos son algo mejores, y saco el paso de la segunda chapa. Después, aún me pierdo en un par de sitios, hago algún A0 escandaloso, y aún así, estoy a punto de pirarme en algún punto. Menos mal que me bajé de la segunda, que si no aún hubiera sido peor.

La cima es un regalo. Vemos nuestras sombras proyectadas en la rueca, los buitres, gente escalando, Pamplona al fondo. Estamos unos minutos, y Montse se pone de pie.
Para bajar, con la cuerda de 70 en un rápel hacia el Norte. Con la de 60 no se llega al suelo y hay que hacer cosas raras.

Bajamos al coche, y nos marchamos. Hemos salido de casa, hemos subido al Huso y llegamos a comer a una hora decente. Eso es aprovechar la mañana.

lunes, 25 de junio de 2007

Axkin-Arrondo

Escalada matutina el sábado, en Axkin-Arrondo, entre Doneztebe y Sunbilla.

Estuvimos en el sector Ibaiondo, un pequeño bordillo curiosamente al lado del río, con tres vías. La pared es de conglomerado.

Hicimos bien "HTC", 5b, sin problemas.

Después probamos "AMP", 5c. Me lío en el desplome de la entrada y me cuelgo de la primera cinta. En el segundo pegue sale bien. A Montse le cuesta un poco más llegar al primer canto bueno, pero acaba sacando la secuencia.

Del sector nos dejamos BKZ, que parece claramente más dura.

Y con eso nos vamos, que el sol pega duro y no hay quien aguante.

En los sectores de arriba hay más vías, 23 según la guía de Velázquez, de 5c a 7a, y seguro que más sombra, pero en este hemos matado el gusanillo. Bien equipado con parabolts, se asegura desde el coche, pie de via bonito, vias cortas, es ideal para ir con niños o para iniciación, pero como sólo hay tres vías se masifica muy fácil. Está bien para pasar la tarde si estáis por la zona. Si hay gente tocará subir a los sectores de arriba.



Relax en Baztan

Fin de semana de relax, en el valle de Baztan, en la montaña Navarra.

Estaba increíble, con tonos verdes aún primaverales.

La zona tiene muchas posibilidades para disfrutar de la calma, pasear por cualquiera de los pueblos, acercarse a los bucólicos embalses de Leurtza, en Urrotz, darse un baño en la cascada de Xorroxin, descubrir el señorío de Bertiz ...

O, desplazándose un poco, conocer las cuevas de Urdax, Zugarramurdi o Sara. O ir a la playa, a Hondarribia o Hendaia.

Nosotros nos conformamos con disfrutar de buena compañía en un entorno maravilloso.

No es poco, no.










lunes, 21 de mayo de 2007

Parque Eólico de Villanueva

El domingo la idea era acercarnos a Etxauri para hacer una matinal y subirnos al Cantero o al Huso, pero las tormentas pronosticadas hicieron acto de presencia, descartandonos el plan A.
No teníamos plan B, pero a media mañana amainó, así que nos dirigimos al alto del Perdón, para intentar llegar al Villanueva.
Aparcamos en el antiguo puerto, y tomamos la pista hacia el Oeste. Todo el cordal de la sierra de Erreniega está recorrido por una pista, construída para transportar los molinos de viento a sus ubicaciones, y el entorno está bastante humanizado, con antenas, palomeras, sembrados y pino de repoblación, aunque también hay algo de bosque de carrasca, y tal vez haya haya (gran juego de palabras número uno) en la ladera norte del Villanueva.
Nos acercamos a ver el centro de reparto, construido con bastante buen gusto. En ese punto nos despistamos (gran juego de palabras numero dos) cogiendo el camino que no es, y nos dirigimos por una pista forestal que nos lleva demasiado hacia el sur. Una vez percibimos nuestro extravío, corregimos el rumbo remontando una loma dirección Norte, hasta que volvemos a encontrar la pista del Parque Eólico. Vemos el Villanueva en la distancia, al menos nos quedan otros quince minutos hasta su cima, pero viendo la hora que es, y evaluando los riesgos que supondría llegar tarde a la comida familiar, optamos por dar por concluida la aventura en ese punto.
En eso que nos acercamos a un molino que hay arriba intentando localizar una buena vista de las paredes de Etxauri y localizamos la estatua de un hombrecillo, con una inscripción. Kalaberagain (848 mts). Bueno, pues ya hemos hecho cima. Y además empieza por la K, que no se hace todos los días. Pues hacemos las consabidas fotos de cumbre, en las que no salimos porque nos da vergüenza, y salimos raudos que la sopa se enfría. De no haber estado tan apremiados, nos hubiéramos acercado al Villanueva, y a echar un vistazo a la ermita de Santa Águeda, pero las condiciones mandan, y la experiencia nos decía que teníamos que retirarnos. La montaña no se va a mover, y la próxima vez iremos más preparados.
El Parque Eólico de Villanueva se construyo en 2000, consta de 30 aerogeneradores de 660kW y 47 metros de eslora, que producen unos 48000 MWh al año, o sea, la energía que consumen (que no la que necesitan) unas 8000 personas. Complementa al del Perdón, que fue el primero que se construyó en Navarra, debido a su orografía y a la carretera ya existente.
Para su construcción se han ampliado algunas pistas forestales, y se han construido algunos tramos nuevos, quedando un bonito circuito para hacer bicicleta de montaña, sin demasiadas pendientes, y buen firme. También los molinos son utilizados por los cernícalos primilla para chocarse contra ellos, al estilo de Don Quijote.