viernes, 13 de abril de 2007

Clocheton sur

Después de bajar del Imouzer y llegar a las tiendas, nos entró el marrón. A las cinco de la tarde comenzó a nevar con fuerza, así que nos encerramos en la tienda.
No tenía pinta de parar, de hecho estuvo hasta media noche, dejando entre cinco y diez centimetros de nieve, pero al final la noche se quedó rasa.
El objetivo del día era el Afella y la idea era subir al collado de los Clochetons, perder algunos metros por el lado de Lepiney, y cruzar hasta Tizi Melloul, para llegar a las cimas por el Oeste, por rampas fáciles.
Las condiciones no son las del día anterior, la capa de nieve fresca ha evitado el rehielo, además, todos estamos más cansados. Bueno, todos no, Toni sigue muy fuerte, y abre toda la huella hasta el collado, en unas tres horas. En el collado, decepción. Tizi Melloul está muy lejos. La bajada por la vertiente Oeste pinta muy empinada, atravesar a media ladera impracticable, tirar directo a cima por la arista Norte es III, pero la nieve es inestable, y la roca está mojada o cubierta de nieve. Abandonamos la idea del Afella, así que toca retirada.
Del collado hacia el Sur están los Clochetons, tres pináculos de roca, bastante verticales. De memoria, la normal debe salir IV. Pero la parte del collado no parece demasiado difícil. Convenzo a Montse para subir, y el resto comienza a descender hacia el refu. Trepamos, sin saber muy bien dónde vamos a llegar. Travesía a derechas, pelín descendente (I), muro tieso (III), repisa a izquierdas(II), canal descompuesta (I-) , bloque sobre el filo de la arista (III), y de repente se ha acabado la roca, y estamos en la cima. En vez de hollarla, nos agarramos a ella, que es una aguja curiosa, hacemos un par de fotos, y destrepamos con cuidado hasta el collado, y ya con más alegría, hasta el refu. El Afella quedará para otra ocasión.

jueves, 12 de abril de 2007

Toubkal

Suena el despertador a las seis de la mañana. Hace frío fuera del saco, y cuesta moverse. El agua se ha congelado dentro de la tienda, habrá hecho -10ºC o así. Nos preparamos, sin darnos demasiada prisa, y echamos a andar. Sigue haciendo mucho frío. Pasamos el refugio, ya ha salido casi todo el mundo, pero tampoco es que haya mucha urgencia. El tiempo es bastante estable en esta época del año, lo que quiere decir que a partir de mediodía las nubes de evolución tapan las cimas, y también sube niebla del fondo del valle, pudiendo acabar todo en una tormenta de nieve, pero hasta las dos del mediodía no hay demasiada prisa.
Hay un rehielo brutal, la nieve cruje bajo los crampones, y es lo único que se escucha. Vamos subiendo hacia el falso collado. De los 3200 metros hasta los 3700 es una pendiente convexa, en la que no ves más de una pequeña parte de lo que queda por delante, así que avanzamos poco a poco hasta que aparece el sol. Y el frío intenso desaparece de repente. Hay que darse crema, ponerse las gafas de sol y quitarse ropa hasta quedarse en camiseta. La subida por el Ikhibi sur no tiene misterio. Primero se pasa junto a la cascada del refugio, después se alcanza el bosque de bloques de piedra, se llega a la olla bajo el Tizi'n'Toubkal y se sube casi hasta el collado. En este punto, Toni, que está muy fuerte y siempre va por delante, se desvía, como estaba previsto hacia el Toubkal Oeste. Montse y yo le seguimos como podemos. Cuando llegamos a la cima él ya lleva un rato. Unas fotos, esperamos un poco, pero vemos que el resto del grupo ha decidido renunciar a esta cima secundaria y dirigirse a la cumbre principal. Así que desandamos nuestros pasos, volvemos al collado, y atacamos ya la cima del día. De camino nos cruzamos con bien de gente que baja, y alcanzamos a David, Irene, David y Esther. Él tramo final es una cuesta de tierra, no demasiado incómoda, y arriba hay una pala de nieve demasiado helada como para hacerla sin crampones. Y un último tramo, de 15 o 20 º de inclinación, en el que se notan los efectos de la altura. Foto de grupo con el horrible vértice geodésico, techo para Esther, y dudas para la bajada. Yo quiero hacer el Imouzzer, colecciono cimas (alias tatxamendi), Toni se va a subir a cualquier cosa que le pongan delante y el resto del grupo anda algo más cansado, y prefiere bajar por lo sencillo. David comenta que la bajada por el Ikhibi norte no es complicada, y acabamos tirando por allí. En el collado Norte David, Toni y yo dejamos las cosas para subir al Imouzzer, y el resto bajan con calma. La cima del Imouzzer es una sorpresa. Se suben un par de falsas cimas, con algún destrepe sencillo hasta que se llega a la brecha que defiende la auténtica cima. Bajar directo a la brecha parece chungo, pero por la derecha se va bien, y se recupera la brecha por un corredor. Y ahí llega el paso de la risa, dos o tres metros de II donde la gracia está en la entrada, ya que hay que abrir un pie al vacío, colocarlo en el sitio bueno, y subirse a él. Foto de cima, y rápido para abajo, que ya se nos ha echado la niebla. La bajada por el Ikhibi Norte es muy recomendable, apenas llega a 40º en algún punto, y no es tan concurrida como la sur. Al llegar al fondo del valle principal hay que ir arrimándose a la izquierda para no bajar metros de más, y llegar a la zona de acampada bajo el refugio sin apenas perder altura.

Subiendo al Neltner

El jueves toca subir al refugio. David y Esther vuelven temprano a Marrakech en busca del petate perdido, y el resto del grupo nos quedamos durmiendo un poco más, y nos levantamos con calma a desayunar. La idea es buscar mulas para subir todos los bultos hasta el refugio, montar allí las tiendas, y esperar a David y Esther, que subiran con una mula el otro petate. Después de desayunar, le pedimos a un colega de Habib que nos busque mulas para subir a las once de la mañana, y nos quedamos esperando, sin estresarnos. Al cabo de un buen rato vuelve, con malas noticias. Hay overbooking de mulas, lo cual no es de extrañar, porque en las inmediaciones de Imlil habíamos visto cuatro o cinco autobuses, a parte de la gente que llega en furgo, coche o taxi. Toca esperar. Bajo con Habib y David a Imlil a tratar de negociar mulas, hablamos con el jefe del cotarro, y después de un rato, nos confirma cuatro mulas a la una y media. Contando cinco horas de subida, nos va a tocar montar la tienda con el frontal, pero es lo que hay. Al menos, algo de bueno, David y Esther ya han recuperado el petate, y están volviendo a Imlil, así que saldremos todos juntos para arriba.
Rumbo al refugio
Como estamos al este de Imlil, subimos directamente por Aremd, en lugar de pasar junto a la Kashbah del Toubkal. A la salida de Aremd ya nos unimos al camino habitual, que cruza el cauce seco del río, y coge altura por la ladera derecha rumbo a Sidi Chamarouch. En una hora y media llegamos a este curioso lugar de peregrinación, a 2200 metros de altura. Nos cruzamos con algunos peregrinos, que vienen de todas partes del país para curar sus enfermedades. Es un sitio pequeño y curioso, donde convive el santuario, y la gran piedra blanca con chiringuitos para turistas. Nos tomamos un té a la menta, y continuamos nuestro camino. A unos 2700 metros pasamos a la altura de la Norte del Imouzzer, un largo corredor, de más de 1000 metros de desnivel, con resaltes de hielo azul. Las condiciones pintan bien.
Seguimos valle arriba, y poco a poco, acabamos llegando al refugio Louis Neltner . A pesar del gentío, apenas hay una docena de tiendas, así que no hay problema para encontrar sitio para plantar las nuestras. Ponemos agua a calentar mientras montamos las tiendas, anochece, en un momento la temperatura baja a -4ºC, así que nos acostamos pronto, y quedamos en levantarnos a las 6 de la mañana, para hacer un intento al Toubkal.