Toubkal. Guía de ascensiones y escaladas
David Taurà
Ediciones Desnivel
2008
160 páginas
ISBN: 978-84-9829-141-4
Ya estoy corriendo a comprarla, no por la guía en sí, sino porque la chica que sale en la portada es Montse.
De hacer monte, escalar y cosas de esas, poco, que da mucho miedo y es muy cansau. Pero hablar sin saber, eso no cansa
El domingo, para acabar nuestra estancia en Marruecos, toca el Akioud. El monte me trae buenos recuerdos, en 2003 cerca del refu nos cruzamos con Julipo, que volvía de una ascensión nocturna al Ras, y aún así nos acompañó hasta la cima. Aquel año también se me partió un crampón en la cima, lo que hizo más entretenido el destrepe hacia el collado.
La subida de este año fue más tranquila. Habíamos fijado las siete como hora para comenzar la marcha, y veinte minutos antes aún estábamos en el saco. Nos vestimos rápidamente, no desayunamos y echamos a andar. Pasada la garganta de Amrhanas'n'Iglioua nos da el sol y reaccionamos un poco. Marcamos un ritmo suave, pero muy constante, y en dos horas y media ya hemos llegado al collado. De hay para arriba quedan 150 metros de terreno PD: unas pendientes de hasta 45º a la sombra del gendarme, bastante heladas, y un tramo de arista fácil (I) nos colocan en la cima. Buenas vistas, foto de grupo, y a bajar. En la bajada nos cruzamos con Brahim, que va guiando su grupo, y nos saluda con la simpatía habitual. Ya en el collado, nos descramponamos, subimos al pirulo que está al Norte (III por la cara Norte, I por la cara Sur),
y nos dejamos deslizar ladera abajo, en una rápida bajada hasta el refu. En el refu, desmontamos el chiringo, comemos algo, cargamos las mulas y comenzamos el descenso a Imlil. Llegamos al pueblo, sin circunstancias reseñables, otra vez que casi no hay taxis, pero acaban apareciendo (350 dirhams) , llegamos de noche a Marrakech, disfrutamos del caos del tráfico mezclándonos con él, y atravesamos Djema el Fna de nuevo rumbo al hotel. El hotel, pues bueno, bien situado, en el zoco, con baño en las habitaciones (ya tocaba ducharse), pero con un precio desproporcionado. Cenar en el Alhambra, y a dormir.
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Raúl
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Suena el despertador a las seis de la mañana. Hace frío fuera del saco, y cuesta moverse. El agua se ha congelado dentro de la tienda, habrá hecho -10ºC o así. Nos preparamos, sin darnos demasiada prisa, y echamos a andar. Sigue haciendo mucho frío. Pasamos el refugio, ya ha salido casi todo el mundo, pero tampoco es que haya mucha urgencia. El tiempo es bastante estable en esta época del año, lo que quiere decir que a partir de mediodía las nubes de evolución tapan las cimas, y también sube niebla del fondo del valle, pudiendo acabar todo en una tormenta de nieve, pero hasta las dos del mediodía no hay demasiada prisa.
Hay un rehielo brutal, la nieve cruje bajo los crampones, y es lo único que se escucha. Vamos subiendo hacia el falso collado. De los 3200 metros hasta los 3700 es una pendiente convexa, en la que no ves más de una pequeña parte de lo que queda por delante, así que avanzamos poco a poco hasta que aparece el sol. Y el frío intenso desaparece de repente. Hay que darse crema, ponerse las gafas de sol y quitarse ropa hasta quedarse en camiseta. La subida por el Ikhibi sur no tiene misterio. Primero se pasa junto a la cascada del refugio, después se alcanza el bosque de bloques de piedra, se llega a la olla bajo el Tizi'n'Toubkal y se sube casi hasta el collado. En este punto, Toni, que está muy fuerte y siempre va por delante, se desvía, como estaba previsto hacia el Toubkal Oeste. Montse y yo le seguimos como podemos. Cuando llegamos a la cima él ya lleva un rato. Unas fotos, esperamos un poco, pero vemos que el resto del grupo ha decidido renunciar a esta cima secundaria y dirigirse a la cumbre principal.
Así que desandamos nuestros pasos, volvemos al collado, y atacamos ya la cima del día. De camino nos cruzamos con bien de gente que baja, y alcanzamos a David, Irene, David y Esther. Él tramo final es una cuesta de tierra, no demasiado incómoda, y arriba hay una pala de nieve demasiado helada como para hacerla sin crampones. Y un último tramo, de 15 o 20 º de inclinación, en el que se notan los efectos de la altura. Foto de grupo con el horrible vértice geodésico, techo para Esther, y dudas para la bajada. Yo quiero hacer el Imouzzer, colecciono cimas (alias tatxamendi), Toni se va a subir a cualquier cosa que le pongan delante y el resto del grupo anda algo más cansado, y prefiere bajar por lo sencillo. David comenta que la bajada por el Ikhibi norte no es complicada, y acabamos tirando por allí. En el collado Norte David, Toni y yo dejamos las cosas para subir al Imouzzer, y el resto bajan con calma. La cima del Imouzzer es una sorpresa.
Se suben un par de falsas cimas, con algún destrepe sencillo hasta que se llega a la brecha que defiende la auténtica cima. Bajar directo a la brecha parece chungo, pero por la derecha se va bien, y se recupera la brecha por un corredor. Y ahí llega el paso de la risa, dos o tres metros de II donde la gracia está en la entrada, ya que hay que abrir un pie al vacío, colocarlo en el sitio bueno, y subirse a él.
Foto de cima, y rápido para abajo, que ya se nos ha echado la niebla. La bajada por el Ikhibi Norte es muy recomendable, apenas llega a 40º en algún punto, y no es tan concurrida como la sur. Al llegar al fondo del valle principal hay que ir arrimándose a la izquierda para no bajar metros de más, y llegar a la zona de acampada bajo el refugio sin apenas perder altura.
El jueves toca subir al refugio. David y Esther vuelven temprano a Marrakech en busca del petate perdido, y el resto del grupo nos quedamos durmiendo un poco más, y nos levantamos con calma a desayunar. La idea es buscar mulas para subir todos los bultos hasta el refugio, montar allí las tiendas, y esperar a David y Esther, que subiran con una mula el otro petate. Después de desayunar, le pedimos a un colega de Habib que nos busque mulas para subir a las once de la mañana, y nos quedamos esperando, sin estresarnos. Al cabo de un buen rato vuelve, con malas noticias. Hay overbooking de mulas, lo cual no es de extrañar, porque en las
inmediaciones de Imlil habíamos visto cuatro o cinco autobuses, a parte de la gente que llega en furgo, coche o taxi. Toca esperar. Bajo con Habib y David a Imlil a tratar de negociar mulas, hablamos con el jefe del cotarro, y después de un rato, nos confirma cuatro mulas a la una y media. Contando cinco horas de subida, nos va a tocar montar la tienda con el frontal, pero es lo que hay. Al menos, algo de bueno, David y Esther ya han recuperado el petate, y están volviendo a Imlil, así que saldremos todos juntos para arriba.
Rumbo al refugio
Como estamos al este de Imlil, subimos directamente por Aremd, en lugar de pasar junto a la Kashbah del Toubkal. A la salida de Aremd ya nos unimos al camino habitual, que cruza el cauce seco del río, y coge altura por la ladera derecha rumbo a Sidi Chamarouch. En una hora y media llegamos a este curioso lugar de peregrinación, a 2200 metros de altura. Nos cruzamos con algunos peregrinos, que vienen de todas partes del país para curar sus enfermedades. Es un sitio pequeño y curioso, donde convive el santuario, y la gran piedra blanca con chiringuitos para turistas. Nos tomamos un té a la menta, y continuamos nuestro camino. A unos 2700 metros pasamos a la altura de la Norte del Imouzzer, un largo corredor, de más de 1000 metros de desnivel, con resaltes de hielo azul. Las condiciones pintan bien.
Seguimos valle arriba, y poco a poco, acabamos llegando al refugio Louis Neltner . A pesar del gentío, apenas hay una docena de tiendas, así que no hay problema para encontrar sitio para plantar las nuestras. Ponemos agua a calentar mientras montamos las tiendas, anochece, en un momento la temperatura baja a -4ºC, así que nos acostamos pronto, y quedamos en levantarnos a las 6 de la mañana, para hacer un intento al Toubkal.
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Raúl
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