jueves, 18 de septiembre de 2008

Escales. El Puente

El domingo de nuevo llovía en Cavallers, y hacía un viento que no había quién parara. Así que bajamos a Erill a desayunar, y decidimos buscar ambientes más secos y soleados. Fuimos a Sopeira e invadimos el sector del puente, como en la ocasión anterior. La gente no estaba tan fanática como la víspera, incluso alguno ni se puso el arnés, y los que más escalaron fueron los niños. Por mi parte probé tres vías, que ya es.

Volando Voy (IV+): Vía sencilla y tumbada, con una roca curiosa, con agujeros bastante romos. Ya la había hecho la vez anterior

Madurito interesante (V+): A la izquierda de esta. Idéntica a la anterior, salvo la entrada, que está picada para hacer la carretera de la presa, y es vertical y dura. La encadeno al segundo pegue, después de aprender dónde tienen que ir los pies cuando no los ves. Creía que ya la tenía encadenada de la vez anterior, pero veo que me dio un tirón después de haber pasado la sección dura, y me bajé.

Er Pescailla(6b): La monta Iran, y Montse y yo aprovechamos para probarla. Entrada bastante desplomada, también dinamitada para hacer la carretera, y luego placa tumbada y muy lisa, con regletillas. Tanto al desplome como a la placa les vi el color. La dejo en la lista de pendientes para cuando haga 6b.

Y eso es todo, cada mochuelo a su olivo, y la concentración se fue disolviendo. La próxima en Riglos.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El escondite. Roques de Cosdevía

Nuevo rockostage en Cavallers. El programa es el mismo que en el anterior, dormir viendo llover en el párking de Caldes de Boi, descartar el granito y bajar en busca de mejores climas. Para el sábado elegimos el Escondite, en las Roques de Cosdevía, en el pantano de Escales. Nuestros ánimos escalatorios no están demasiado altos, pese a todo aún probamos cuatro vías en el sector Epi y Blas. Las vías tienen entorno a veinte metros, muy verticales con alguna zona que tira para atrás. El grado bueno para triunfar en el sector es entorno al 7a, pero con V+/6a hay suficientes cosas para pasar el día.:

Epi y Blas (V+): La monta Òskar, sin sudar. En las chapas de arriba desploma mucho, y me paro a mirármelo. Después de mirarlo, compruebo que desploma mucho. Montse y Eva la prueban y también coinciden en que desploma mucho y que los cantos están lejos. Con toda esa información, le doy un segundo pegue y la encadeno, usando sólo los cantos buenos y pasando rápido el desplome.

(6a): A la izquierda de Epi y Blas. Trampeo en A0 el paso de placa de la mitad, y llego al final de la fisura desplomada, pero no sé continuar. Como no hay presión por recuperar las cintas me bajo y lo dejo así.

(6a): Muro ligeramente desplomado, con buen canto. La pruebo en top-rope, memorizando tres movimientos cada vez, y haciéndolos sin respirar y sin colocar los pies. Fatal.

La Mano Negra (7a+): Me engañan para que suba a desmontarla, que lo chungo está abajo y las chapas están juntas. Sufro mucho, pero acabo encadenándola en top-rope, colgándome a descansar varias veces. Creo que de una cinta no hice A0. Pisando las chapas le doy V+/A0. Lamentable.

A parte de esto, lo mejor estuvo en la compañía de la gente que andaba por ahí, ver a la gente disfrutar escalando cada uno en su grado, ver a Sergio y Eva recuperándose de sus lesiones, juntarnos todos a cenar. La pena fue que no hubiera nadie grabando el vuelo de Pep.

Queremos una California.

martes, 9 de septiembre de 2008

Poco nuboso

Con intervalos de nubes medias y altas. Vientos flojos de componente sur y este.

Con ese pronóstico del tiempo, la reseña de la cresta de Costerillou y toda la chatarra pertinente salimos del refugio de Respomuso, en dirección al glaciar de Latour, un poco antes del amanecer.

Una hora después nos juntamos en un vivac con un trío de escaladores que contemplan, todavía desde el saco, la cresta del Diablo. A ellos también les ha engañado el hombre del tiempo. Despotricamos un poco contra él y continuamos el camino hacia la brecha de Latour, más que nada para hacer un poco de piernas.

Tras dos horas de porteo desde el refugio, el panorama se confirma: una única nube, pero muy muy grande y anclada en al cota 2800, y vientos fuertes, que arriba en la cresta serán aún peores.

Otra vez será.